Bolivia arde, de bronca y manifestaciones. ¿Por qué? Por las protestas que se sostienen desde hace dos semanas en respuesta al Decreto Supremo N°5.503 que firmó el presidente Rodrigo Pereira Paz el 17 de diciembre de 2025 para implementar un ajuste generalizado.
Entre los recortes, el gobierno decidió quitar la subvención del petróleo y el gas progresivamente en un periodo de seis meses.
La Central Obrera Boliviana (COB) se movilizó durante las 72 horas siguientes a su sanción. Distintos organismos y manifestantes se sumaron y el Gobierno responde con represión.
En marzo se sumaron los daños que provocó el combustible importado adulterado, y la gestión de Pereira Paz debió resarcir económicamente a miles de conductores y transportistas que denunciaron desperfectos en sus vehículos.
Esa crisis, el Gobierno se la adjudicó a una red de sabotaje y robo de combustibles que opera en Chile y Bolivia y que involucraría a exfuncionarios de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).
LA RECETA DEL AJUSTE
Las consecuencias del Decreto Supremo fueron un salto en la inflación, que escaló de 0,59% en diciembre de 2025 a 1,31% en enero de este año, según el Banco Central de Bolivia.
Mientras que en febrero (-0,62%) y marzo (-0,34%), el Índice de Precios al Consumidor cayó a números negativos.
De acuerdo al Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de Bolivia, el decreto tenía el objetivo de «enfrentar una crisis económica concreta y urgente, marcada por la falta de combustibles, la caída de dólares y un gasto público que ya no podía sostenerse».
En un comunicado de enero explicaron que las subvenciones eliminadas no cumplían su «función original» y habían generado «desabastecimiento, filas interminables, contrabando y un mercado negro donde los precios eran mucho más altos que los oficiales».
Sin embargo, el incremento de los precios derivó en reclamos salariales en todos los sectores que terminaron uniéndose este mes en grandes protestas en La Paz y en todo el país. Las movilizaciones las encabezan la Central Obrera Boliviana (COB), mineros, profesionales del transporte, docentes y campesinos.
Los bloqueos de ruta en La Paz y El Alto derivan, de todas formas, en desabastecimiento de combustible, alimento y medicamentos. Además de los incrementos salariales, otro pedido que inunda las calles es la renuncia del presidente boliviano.
El sábado la Policía intentó desbloquear las rutas, pero dieron marcha atrás para evitar una escalada de conflictividad. e este lunes.
