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“Mandonita” y “cosas de mujeres”: frases del entorno de Figueroa marcaron la audiencia en el juicio por el femicidio de Kvedaras

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La audiencia de este jueves en el juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras comenzó con la declaración de familiares y allegados de José Eduardo Figueroa, quienes describieron aspectos de la vida cotidiana de la pareja y del vínculo con su entorno, sin referir situaciones que, según dijeron, les hayan llamado la atención en su momento. En esa jornada solo declararon testigos de la defensa.

En ese marco, los testimonios incluyeron distintas caracterizaciones sobre Mercedes Kvedaras, a partir de percepciones personales y experiencias compartidas en ámbitos familiares.

El primero en declarar fue Gustavo Juncosa, tío del imputado y padrino de confirmación. Señaló que mantiene con Figueroa una relación “de siempre” y que conoció a Mercedes cuando se casaron. Describió a su casa como un lugar habitual de reuniones familiares, donde compartían actividades como jugar al buraco.

«No le gustaba perder al buraco” y “abogaducho”

En ese marco, sostuvo que observaba “una relación normal”, aunque mencionó algunos rasgos de carácter. Dijo que a Mercedes “a veces se ponía roja” y que “lo trajinaba” a José, según expresó. También indicó que “no le gustaba perder al buraco” y que en esas situaciones podía decirle “abogaducho”, término que utilizó en su declaración.

El testigo afirmó que no presenció situaciones que le llamaran la atención y que no tenía conocimiento sobre la separación previa de la pareja, de la que dijo haberse enterado después. También señaló que su esposa, María Eugenia Cornejo, en ocasiones se quedaba al cuidado de los hijos cuando la pareja viajaba.

En otro tramo de su declaración, Juncosa recordó una situación doméstica. Relató que en una oportunidad, mientras estaban con los chicos, uno de ellos necesitaba ser cambiado y que Mercedes le pidió a José que lo hiciera. “Ella un poco hacía lo que quería con José”, dijo el testigo. Agregó que él intervino y le dijo: “hacelo vos, cambialo vos al pañal”, y explicó que entendía que esas tareas correspondían más a la mujer porque, según su visión, tenía mayor disponibilidad de tiempo al no trabajar.

Sobre ese punto, la fiscal María Luján Sodero le preguntó por qué consideraba que debía hacerlo Mercedes, a lo que respondió que eran “cosas de mujeres”. También señaló que, a su entender, Figueroa realizaba “en exceso” tareas domésticas. En otro pasaje, indicó que el imputado se dirigía a su esposa con el apodo “conejo” de manera cariñosa.

«Medio mandonita»

Luego declaró Ramón Jerez, peón rural que trabaja en la finca de Enrique Juncosa, familiar del imputado. Sostuvo que Figueroa tenía “buen trato” con él y lo describió como “bueno”. Sobre Mercedes, dijo que era “medio mandonita”, término que utilizó en su testimonio.

Jerez recordó un episodio en el que ambos estaban a caballo y en el que, según relató, Mercedes lo llamó para reclamarle por la rotura de un caño. Dijo que en ese momento “lo puteó” y le pidió que regresara. Posteriormente, agregó, volvió a comunicarse para informarle que el problema ya había sido solucionado.

La tercera en declarar fue Inés Alarcia, prima de Figueroa, quien lo hizo de manera remota desde Córdoba. Indicó que mantenían contacto frecuente y que, según relató, aprovechaban los “fines de semana largos” para organizar encuentros familiares, ya sea en Salta, Córdoba u otros destinos.

Al referirse a la relación de la pareja, señaló que no había observado situaciones de maltrato ni hechos que le llamaran la atención. Recordó particularmente un encuentro durante un fin de semana del Día del Padre, en el que también celebraron el cumpleaños de Mercedes, y sostuvo que en ese contexto no advirtió ningún conflicto.