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Perú elige presidente en comicios marcados por la incertidumbre

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Perú se enfrenta a unas elecciones generales que reflejan la grave inestabilidad política que ha caracterizado al país en los últimos años. Con ocho presidentes desde 2016, la nación andina se encuentra atrapada en una espiral de crisis sin un horizonte claro. Más de 27,3 millones de peruanos están llamados a las urnas para escoger entre 35 candidatos presidenciales, un récord histórico que ha provocado gran fragmentación del sufragio. Según las últimas encuestas, ninguno de los candidatos supera el 14% de intención de voto, lo que aumenta la incertidumbre. La elección se complica aún más por el hecho de que la papeleta incluye cinco elecciones simultáneas: presidente, senadores nacionales y regionales, diputados y representantes al Parlamento Andino. Esto ha generado una fragmentación del voto que hace difícil prever quiénes pasarán a la segunda vuelta, prevista para el 7 de junio.

Uno de los temas más importantes para los peruanos en estas elecciones es la creciente criminalidad. Algunos candidatos han propuesto medidas como la salida del Pacto de San José de Costa Rica para aplicar la pena de muerte y la creación de «jueces sin rostro», a contramano de los derechos humanos.

En su cuarto intento presidencial, Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, promete devolver «el orden» que, según ella, Perú tuvo durante el gobierno de su padre. Pero sus propuestas son rechazadas por muchos debido a la condena de su padre por corrupción y violación de los derechos humanos. Otro candidato que fue en ascenso es Ricardo Belmont, exalcalde de Lima, un empresario de 80 años, que mezcla el conservadurismo y lo social, y ha conectado con un electorado desencantado, similar al fenómeno de Pedro Castillo en 2021.

Por su parte, el cómico Carlos Álvarez, ha dado el salto a la política con un proyecto de derecha que ha captado el apoyo de un sector que busca un cambio. En la ultraderecha, Rafael López Aliaga, del partido Renovación Popular, también aspira a pasar a la segunda vuelta. Y desde la izquierda, Roberto Sánchez, exministro de Castillo, ha prometido liberar a su exjefe de la condena por intento de golpe de Estado y continuar con su proyecto político. Con un panorama tan fragmentado, Perú encara una elección crucial sin certezas sobre su futuro.