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El gesto de Rodrigo de Paul que le cambió el día a un laburante y que lo pinta de cuerpo entero

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Rodrigo De Paul se quería comer un sanguche y lo pidió a un local de la zona. El repartidor al que le tocó llevar el pedido pensó que se trataba de una borma.

Pero al llegar al lugar el propio Rodrigo le abrió la puerta de su casa, le sonrió, se sacó una foto con él, le grabó un video para el hijo y, como si esto fuera poco, le dejó una gran propina, ya que le dio 100 dólares para un pedido que costaba 30 mil pesos.

Walter contó lo que le pasó en las redes sociales y en seguida empezaron a llamarlo de los medios para que contara la historia.

Para Rodri habrá sido un día más, para Walter Ortiz, será un día único e inolvidable.