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Este pueblo santafesino combina historia colonial con una gastronomía única y es perfecto para una escapada: cómo se llama

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Santa Fe esconde entre sus llanuras un rincón detenido en el tiempo que, para este otoño de 2026, se ha posicionado como el destino predilecto para los amantes del turismo de cercanía y las Escapadas diferentes. Este pueblo histórico ofrece una experiencia que trasciende lo visual para sumergirse en las raíces más profundas de la identidad santafesina.

La pregunta que surge entre quienes planean una visita por primera vez es cómo un sitio de dimensiones tan acotadas ha logrado desarrollar un polo gastronómico de alta calidad, manteniendo a la vez esa atmósfera de pueblo pequeño donde todos se conocen.

CÓMO ES LA ESCAPADA COLONIAL PARA HACER EN SANTA FE

Ubicada a unos 160 kilómetros de la capital provincial, la localidad de San Javier se erige como un destino donde la historia y la naturaleza convergen en una armonía perfecta.

Este antiguo asentamiento, marcado profundamente por su herencia franciscana y jesuítica, descansa a orillas del río que le da nombre, ofreciendo un paisaje dominado por los imponentes humedales del Paraná.

La biodiversidad es, sin dudas, el gran baluarte de esta región. La planicie aluvial que rodea al pueblo es una de las más ricas del país, convirtiéndose en el escenario ideal para el ecoturismo. Desde avistamiento de aves y safaris fotográficos hasta la adrenalina de la pesca deportiva o los serenos paseos en lancha por el río, el contacto con la fauna y flora local es constante.

Pero la identidad de San Javier también se nutre de hitos curiosos, como su vínculo temprano con el séptimo arte al ser el set de filmación de la histórica película «El último malón» en 1917, un detalle que añade una capa de mística narrativa a cada rincón de sus museos y capillas centenarias.

Para completar la travesía, la mesa sanjavierina despliega los sabores más genuinos del litoral. La propuesta gastronómica gira en torno al producto estrella de la zona: el pescado de río. En sus bodegones familiares y parrilas típicas, los visitantes pueden deleitarse con especialidades que van desde las clásicas empanadas de pescado hasta elaboradas paellas a la santafesina o milanesas de boga.

Con una atención que destaca por su hospitalidad y cercanía, este rincón del noreste santafesino se consolida como una opción imbatible para quienes priorizan la buena comida, el respeto por el pasado y la belleza de los paisajes ribereños.