Este crimen sacude a toda la sociedad argentina y vuelve a poner el foco en la profunda crisis que atraviesa el país en todos sus órdenes que repercute directamente en la inseguridad.
Un docente que trabajaba como conductor de Uber para completar sus ingresos fue asesinado durante un robo, y el principal sospechoso del crimen es un policía que utilizó su arma reglamentaria para cometer el asalto.
Según reconstruyeron distintos medios a partir de fuentes judiciales y policiales, Cristian Eduardo Pereyra, padre de una niña, de 39 años, había decidido trabajar con su auto en aplicaciones de transporte porque su salario docente no le alcanzaba para cubrir los gastos básicos.
El ataque ocurrió cuando fue interceptado por un delincuente para robarle el vehículo, en la autopista Presidente Perón, a la altura de Virrey del Pino. En el marco del robo el docente recibió tres tiros que terminaron con su vida.
La investigación dio un giro aún más impactante cuando se identificó al presunto autor del crimen como un efectivo policial que salía a cometer robos con su arma oficial.
El acusado, identificado como un agente de la fuerza de seguridad, quedó imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por su condición de funcionario público, un delito que prevé penas de prisión perpetua.
El episodio refleja una realidad cada vez más frecuente en Argentina: trabajadores que deben multiplicar sus empleos para llegar a fin de mes. Incluso dentro de las fuerzas de seguridad.
