Los docentes de Córdoba tiene el mismo problema que la mayoría de los argentinos: el sueldo no alcanza.
Pero además la oferta que habían recibido los docentes era directamente una burla por lo que los docentes decidieron salir a las calles a demostrar su descontento.
La policía de Llaryora intentó desarmar la protesta pero esta vez no pudo. Al parecer el cansancio popular está llegando al punto en el que se deja de respetar la autoridad y los docentes no solo rompieron los cordones policiales sino que hicieron “correr” a los efectivos.
No fue un hecho aislado ni un estallido repentino. Fue la consecuencia de meses de deterioro, de salarios que ya no alcanzan, de paritarias que llegan tarde y de respuestas oficiales que no resuelven nada. La docencia cordobesa viene advirtiendo que no puede seguir sosteniendo la educación pública con ingresos de pobreza, mientras la inflación devora el bolsillo y el ajuste se siente cada vez más en las aulas.
