Las Escapadas de cercanía se han transformado en el alivio necesario para quienes buscan romper con la inercia de la ciudad sin recorrer grandes distancias. A tan solo 120 minutos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, existe un rincón que conserva intacta su esencia de pueblo bonaerense, donde el tiempo parece transcurrir al ritmo de las cabalgatas y el mate en la plaza central.
Esta localidad ofrece el equilibrio perfecto entre el relax absoluto y la inmersión en la cultura rural argentina. Es el plan ideal para aquellos que disfrutan de las caminatas fotográficas por estaciones de tren abandonadas o de las tardes de lectura frente a paisajes de horizonte infinito.
CÓMO ES LA ESCAPADA PARA HACER A SOLO 2 HORAS DE CABA
San Antonio de Areco, con su población de aproximadamente 20.000 habitantes, se posiciona como un refugio de calma ideal para una escapada económica y cercana.
El epicentro de la experiencia es su casco histórico, un escenario de calles empedradas y arquitectura colonial que rodea la Plaza Ruiz de Arellano. Este punto de partida conecta a los visitantes con la esencia de la llanura pampeana, donde la cultura del gaucho se respira en cada esquina a través de sus museos y talleres de artesanos especializados en cuero, platería y tejidos.
Para quienes buscan sumergirse en la historia, el Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes es una parada fundamental para entender la identidad nacional, complementada por la visita a la icónica Pulpería La Blanqueada, donde perdura el ambiente rústico de antaño.
La naturaleza también tiene su espacio a orillas del Río Areco, un área perfecta para el descanso y las caminatas, coronada por el famoso Puente Viejo. Además, el destino ofrece una experiencia rural completa en sus estancias tradicionales (como La Bamba o El Ombú), donde se pueden realizar actividades típicas como cabalgatas, paseos en carruaje y disfrutar de los mejores asados de la región.
