Enviada especial a Kansas
Miles de historias atraviesan las tribunas y los alrededores de Kansas City durante el debut de la Selección Argentina en el Mundial 2026. Entre camisetas albicelestes, banderas y fanáticos llegados desde todos los rincones del planeta, una familia mexicana llamó la atención por la pasión con la que vivió cada minuto de la previa.
Paulo (46) y Jorge Hughes Acosta (48) son primos hermanos y viajaron desde Acapulco junto a sus hijos para cumplir un sueño que llevaba décadas gestándose. Paulo llegó acompañado por Alan (que hoy cumple 16) y Fernando (12), mientras que Jorge lo hizo junto a su hijo Renzo (10). Los cinco comparten un mismo objetivo: ver a Leo Messi en un Mundial.

La historia de amor de esta familia con la Selección Argentina comenzó mucho antes de la aparición de la actual generación liderada por Messi.
“Bueno, desde México 86 somos fans de Maradona. En mi caso, por ejemplo, mi primo es fan de Batistuta y pues la verdad estamos muy contentos de seguir el Mundial. Es la primera experiencia para mi caso, primer Mundial que voy fuera y pues estamos muy emocionados”, le contó Jorge a GENTE.
Paulo explicó que el vínculo con el fútbol argentino atravesó generaciones dentro de su familia: “Sí, como dice mi primo aquí Jorge, es una emoción y un fanatismo de Argentina, primeramente porque somos latinos todos, ¿no? Nosotros como mexicanos, ustedes pues argentinos. Entonces, yo seguí a la Roma porque tenía a Batistuta de goleador desde ahí, desde el Estadio Azteca, la final de Argentina, pues todo… Ha sido algo desde hace años que seguimos a la Selección Argentina y ahora las nuevas generaciones que son nuestros hijos, con Messi que es la estrella mundial, tenemos ese fanatismo por ellos ahora, ¿no?, de seguirlos”.

Cuando GENTE les preguntó qué tenía de diferente la Selección Argentina respecto de la mexicana, Paulo respondió sin dudar.
“Principalmente, pues Messi, ¿no? Messi una figura mundial, es uno en 10 millones, la magia que tienen los pies. Es más, seguimos el Barcelona también porque estaba Messi. Entonces, básicamente es eso. Y el último Mundial, a mí en lo personal me encantó la forma de Scaloni de armar el equipo. De poco a poco ir creciendo después de la derrota contra Arabia. Entonces, ir viendo la garra que la Selección tiene, que es muy parecida a la garra mexicana: también nos gusta siempre pelear aunque vayas abajo en el score. Eso a mí es lo que me llama la atención de Argentina”.
La ilusión familiar llega incluso más allá de un solo partido: «Queremos ver el bicampeonato de la Scaloneta. Es la idea”, aseguró Jorge. “Ojalá se dé el bicampeonato”, agregó Paulo.
Mirá También

Bombos, asado y camisetas albicelestes: así se vivió en Kansas el primer banderazo argentino del Mundial 2026
El regalo de cumpleaños que terminó en un Mundial
La posibilidad de viajar a Kansas City apareció de manera inesperada. Todo comenzó cuando Alan, uno de los hijos de Paulo, le hizo un pedido muy especial a su papá por su cumpleaños.
“Son cosas de la vida, como dicen, que se tienen que dar y se dan y gracias a Dios estamos aquí. Hace dos meses más o menos él me pidió de su cumpleaños. Me dijo así tal cual: ‘Oye, papá, no puede ser que seamos fanáticos del fútbol, seamos fanáticos de Argentina y nunca hemos visto a Messi en un partido en vivo’. Entonces me dice: ‘Por favor, cómprame de regalo de cumpleaños ir a ver al equipo de Miami donde juega Messi y verlo’. Yo le dije: ‘Ponte a buscar los boletos (entradas), haz lo que tengas que hacer y ya te invito de cumpleaños ahí’”.
Pero el destino tenía preparado algo mucho más grande: “Estaba yo en una comida en Acapulco con unos amigos y de la nada vi en el celular, ya ves en las historias de WhatsApp, un amigo mío que dice: ‘Vendo cuatro boletos para el Mundial. Argentina-Argelia, en Kansas City’. Entonces, sin dudarlo, le hablé en ese segundo. Le digo: ‘Ya, apártame los boletos, por favor, son míos’. Literal le hablé en ese segundo a mi primo Jorge y le dije: ‘Oye, Jorge, son cuatro boletos. Nada más voy a llevar a dos de mis hijos, me sobra uno, ¿lo quieres?’. Y me dijo así, sin dudarlo: ‘Ya, cómpramelo’”. La aventura apenas comenzaba.

“Compramos los boletos, no sabíamos ni dónde ni cómo llegar a Kansas City de México. O sea, ¿cuántos aviones eran? No sabíamos nada, literal nada de todo esto. Pero queríamos ver… era el sueño en ese minuto”, explicaron estos primos mexicanos más argentinos que el asado.
Paulo todavía recuerda la reacción de sus hijos cuando les dio la noticia: “Le hablo a mi hijo Alan. Venían de la escuela ellos y les hago videollamada y le digo: ‘¿Qué creen? Te conseguí boletos para ir a ver a Messi’. Pero él, yo creo que en su mente pensó: ‘Voy a Miami’. Y le digo: ‘Vas a ver a Messi en el Mundial, en su primer partido con la Selección’. Y pues en ese momento, la verdad, yo creo que hasta lloraron. Le salieron las lágrimas a él, a su hermano. No me creyeron”.
Después apareció un nuevo desafío. “Somos cinco. Entonces me dice mi primo: ‘Oye, necesito otro boleto para llevar a Renzo, que es fanático de Messi’. Entonces me metí a una página de reventa y le conseguí otro boleto”.

“Sí, se me escapó una lagrimita”
Alan, el gran impulsor de la travesía, recordó cómo vivió aquel momento. “Pues primero yo no sabía que iba a ser el día de mi cumpleaños. Cuando me dijo mi padre, la verdad no le creía. Estaba en la escuela, me marcó (llamó) y fue una llamada muy corta porque yo estaba en clase. No le creía y luego medio estuve pensando en clase y dije:‘ Ah, pues vamos a Miami’. Y no. Ya cuando llegó por mí a la escuela nos enseñó los boletos y todo y sí, la verdad sí se me escapó una lagrimita de emoción porque es mi sueño y el de mi hermano también”.
Y agregó: “Estamos muy emocionados de estar aquí y justo cayó en mi cumpleaños el día del partido, entonces mejor”.
Sobre qué es lo que más le atrae de la Albiceleste, el adolescente explicó: “Pues creo que todos los jugadores de la Selección son todos muy buenos y me encanta su amor como pasión por el juego. O sea, por ejemplo, viste la final del Mundial, cómo todos gritaban, se volvían locos. Eso me encanta a mí de Argentina”.
Alan también recordó cómo vivió la final de Qatar 2022: “Pues la verdad fue un Mundial muy padre (bueno) porque creo que la final la vimos en casa, nada más nosotros, obviamente apoyando a Argentina. Y pues también a mi hermano, creo que también es muy fanático igual de la Selección Argentina. Principalmente, como dice mi papá, nos encanta ver jugar a Leo Messi”.
En la escuela, sin embargo, su elección futbolera suele despertar preguntas: “Sí, hay algunos que me dicen: ‘¿Por qué vienes con la playera (remera) de Argentina?’. Por ejemplo, tuvimos la semana pasada un día de playeras de fútbol y yo fui con la de Argentina y todos iban con la de México porque justo jugábamos. Todos me empezaron a decir: ‘Oye, ¿qué onda? ¿Por qué vienes con la de Argentina?’. Y dije: ‘No, pues me gusta más la neta (de verdad)’”.
Mirá También

Desde Kansas, el Mono Navarro Montoya analizó el presente de la Selección y aseguró que el Dibu Martínez «es el mejor arquero del mundo»
El viaje contrarreloj de Jorge para llegar a Kansas City
No todo fue sencillo en la previa del partido. Mientras Paulo y sus hijos viajaban por una ruta aérea, Jorge y Renzo enfrentaron un verdadero contratiempo.
“Ellos se fueron en la conexión vía Atlanta y yo vía Dallas. Todo parecía bien ahí en Dallas, pero llegando nos dimos cuenta que había un caos en el aeropuerto y los vuelos se estaban cancelando. Había mucha gente, incluso argentinos también, que estaban desesperados por ver la manera de llegar a Kansas”.
La solución llegó sobre la marcha: “Vimos que no nos pusieron una lista de espera porque los vuelos de las 3 y de las 5 de la tarde se habían cancelado. Entonces decidimos rentar un carro (alquilar un auto) y nos venimos vía carretera. Llegamos el domingo a la noche. Hice 7 horas de ruta. La cosa era llegar, ¿no? No había posibilidad de tener el riesgo de que nos cancelaran y no llegáramos nunca”.

El sueño de una final entre México y Argentina
Aunque viajaron para apoyar a la Scaloneta, la pasión por México sigue intacta. Por eso, cuando GENTE les planteó la posibilidad de una final entre ambos seleccionados, la respuesta fue inmediata. “Es correcto. A ver si se da o se da”, respondieron Paulo y Jorge.
Fernando, de 12 años, también se entusiasmó con esa posibilidad: “Bueno, y también nos gustaría ver a México y Argentina en la final del Mundial porque sería un partido impresionante y estaría muy divertido, la verdad”.
¿Y si finalmente llegara ese enfrentamiento soñado? Paulo no dudó: “Es un empate, ¿no? Ir a penaltis (penales) y que se decida en algo de suerte, la verdad. Sería lo ideal porque sí somos fanáticos de México, fanáticos de Argentina. Pues eso sería el escenario ideal, irnos a penaltis y disfrutar el partido”.
Por último y no menos importante: Renzo, el más pequeño del grupo, resumió mejor que nadie el motivo que los llevó a recorrer miles de kilómetros: “Pues porque Messi es un jugador que ha tenido mucha historia en la historia de los mundiales, en Champions. Ha sido un jugador mágico en Latinoamérica. Es un jugador que no se compara a nadie en este mundo”.
Y así, entre camisetas argentinas, recuerdos de Maradona, admiración por Batistuta y devoción absoluta por Messi, esta familia mexicana encontró en Kansas City mucho más que un partido de fútbol, encontró una experiencia compartida que quedará para siempre en su historia y la confirmación de que los sueños se cumplen.
Contenido audiovisual: Martina Cretella
Mirá También

De tirarse de la tribuna por River al gesto de lealtad absoluta de Diego Maradona: las mil y una anécdotas de Walter Mateucci
Mirá También

