Un grave episodio de presunta vulneración de derechos infantiles es investigado por la Justicia en Sumampa, Santiago del Estero, luego de que un nene de 5 años relatara en el jardín de infantes una situación alarmante: según la denuncia, el chico habría contado que le daban alcohol y, en ese contexto, pronunció frases que encendieron todas las alertas, como su deseo de “irse al cielo” o “al monte oscuro”, además de expresar que no quería seguir viviendo con sus padres.

El caso tomó estado policial a partir de la intervención de una docente del Jardín de Infantes N° 130 “Mis Pollitos”, quien, tras conversar con el niño y escuchar su relato, decidió dar aviso a las autoridades. De acuerdo a las primeras informaciones, la maestra —una mujer de 51 años— también habría advertido posibles condiciones deficientes de higiene en el entorno donde vive el menor, un dato que sumó preocupación y reforzó la necesidad de una intervención inmediata.
A partir de esa presentación, el expediente quedó registrado preventivamente como “novedad con menor en jardín de infantes” y comenzó a ser seguido por efectivos de la Comisaría Comunitaria N° 33 de Sumampa. En paralelo, tomó participación la Fiscalía a cargo de la Dra. Pilar Palavecino, que ordenó la remisión de las actuaciones por vía digital y quedó a la espera de nuevas medidas para avanzar con la investigación y definir el abordaje del caso.
Las primeras medidas de la Justicia en Santiago del Estero
Con el correr de las horas, se conoció además que el niño fue asistido por médicos del hospital local. Hasta el mediodía de este jueves 7 de mayo el menor permanecía bajo atención y un vocero habría indicado que no presentaría lesiones. En ese mismo reporte se señaló que la fiscal evaluaba alternativas vinculadas a su resguardo: desde la continuidad con su familia hasta la posibilidad de que quede al cuidado de otros parientes, con eventual intervención de áreas estatales vinculadas a Niñez, Adolescencia y Familia.
En investigaciones de este tipo, el foco institucional suele estar puesto —antes que nada— en garantizar la protección del chico, mientras se reúnen elementos para determinar si hubo delito, negligencia o un contexto de violencia intrafamiliar. Por eso, además de la actuación policial y fiscal, es habitual la articulación con organismos del sistema de protección integral, ya que se trata de un caso que emerge en el ámbito escolar, donde el niño puede verbalizar situaciones que en el hogar permanecen ocultas.
En ese sentido, desde el Estado Nacional se recuerda que la Línea 102 es un servicio gratuito y confidencial para niñas, niños y adolescentes, y que también pueden comunicarse adultos referentes (docentes, vecinos, familiares o cualquier persona que sospeche una vulneración de derechos). El mismo canal oficial aclara que, ante urgencias, corresponde llamar a 911 (u otro número local de emergencias), porque la Línea 102 no reemplaza servicios de emergencia.
Mientras la causa avanza, el caso reabre un debate incómodo: qué pasa cuando un niño tan pequeño expresa frases que reflejan un sufrimiento extremo en el hogar. En situaciones así, los especialistas insisten en la importancia de no minimizar señales, activar canales institucionales y garantizar un abordaje profesional que priorice la seguridad y la contención del menor.
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