A Federico Struzenegger le gusta caer mal, es de los que cuando eran chicos pedían los papeles del ‘malo’ en las obras de teatro, sino no se explica sus deseos de meterse en todas las polémicas posibles y ganarse enemigos gratuitamente.
Su último capricho fue agarrárselas contra el Servicio Meteorológica Nacional, al que acusó de estar obsoleto y -su obsesión- de tener demasiados empleados públicos.
Carla Gulizia desmintió cada una de las acusaciones, defendió la calidad y el trabajo del SMN, y contragolpeó señalando que el propio gobierno saboteó la modernización del mismo.
