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Controversia interna en la UCR por el caso Adorni en Diputados

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El caso de Adorni ha reavivado la intrincada interna de la Unión Cívica Radical (UCR) dentro del Congreso. En la Cámara de Diputados, el colapso de la sesión especial destinada a abordar los proyectos de interpelación y de censura al jefe de gabinete intensificó las diferencias existentes entre los radicales, organizados en tres bloques, así como una antigua disputa sobre el uso del sello partidario.

Este jueves, la UCR se preparaba para evaluar su cohesión en el Senado, donde se iba a debatir, entre otros temas, el proyecto sobre la inviolabilidad de la propiedad privada, además de una nueva serie de pedidos de interpelación contra Adorni. Sin embargo, la sesión no se llevó a cabo por falta de quórum. Desde la bancada que dirige Eduardo Vischi, afirmaron que sus diez legisladores se presentaron para respaldar las iniciativas contra el funcionario.

La oposición no logró el quórum necesario el martes para avanzar en la sesión que esperaban usar para discutir la moción de censura y las solicitudes de interpelación contra el ministro coordinador de Javier Milei. Esta falta de apoyo se produjo luego de que La Libertad Avanza (LLA) hiciera un acuerdo con el Pro, gobernadores aliados y el sector de la UCR liderado por la mendocina Pamela Verasay para convocar a la comisión de Asuntos Constitucionales para la próxima semana, lo que llevó a los bloques que buscan el diálogo a considerar que la sesión había perdido su propósito.

Un día más tarde, algunos bloques opositores buscaron reavivar la discusión en el recinto, en medio de las negociaciones por el Súper RIGI. El Frente de Izquierda (FIT) solicitó discutir la moción de censura, mientras que Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) exigió que la comisión emitiera un dictamen antes del martes, cuando el oficialismo había convocado a reunión. No obstante, estas iniciativas fueron desestimadas por más de 120 votos, incluidos los del bloque radical.

La decisión del bloque afín a Verasay, que responde al gobernador Alfredo Cornejo, de no apoyar el quórum desató la indignación de sus pares de Provincias Unidas, volviendo a encender las tensiones dentro del centenario partido. No han logrado alcanzar un consenso sobre una postura unificada respecto a Javier Milei, lo que ya había generado una considerable dispersión entre sus diputados a finales del año pasado.

En la actualidad, la UCR en la Cámara baja está fragmentada en tres bloques: el más alineado con el oficialismo, liderado por la mendocina; otro crítico, conocido como Provincias Unidas, donde se agrupan con la Coalición Cívica, socialistas y peronistas disidentes; y el monobloque Adelante Buenos Aires de Karina Banfi, que se ha aliado con el Pro.

“Si te llamás radical, debés estar hoy aquí en esta sesión. ¿Qué les ofrecieron para no venir? ¿Qué negociaron? Algunos tienen la sorprendente idea de apoderarse del logo de la UCR para intentar desestimar más de un siglo de lucha y principios”, argumentó Pablo Juliano, diputado de Provincias Unidas, tras la cancelación de la sesión del martes.

Juliano, quien había presentado una denuncia penal contra Adorni por el incremento de su patrimonio, fue uno de los cinco radicales que asistieron al recinto para facilitar el debate. Junto a sus compañeros, enviaron una solicitud al presidente de Diputados, Martín Menem, para que revisara el uso de la denominación UCR por parte del bloque dirigido por Verasay, dado que el partido había firmado un acuerdo electoral con LLA en Mendoza.

“Existen diputados afiliados a la UCR que no se sienten representados por las posiciones adoptadas por dicho bloque, ya que se apartan de los principios históricos, valores democráticos y tradiciones republicanas que caracterizan a la UCR desde sus inicios”, manifestaron.

El documento fue elaborado durante la sesión del miércoles por la diputada Mariela Coletta y cuenta con las firmas de sus colegas Martín Lousteau, Jorge Rizzotti y María Inés Zingarán. Así, resurgió una discusión inusitada sobre el uso del sello partidario, que comenzó en enero cuando los mismos cinco diputados solicitaron al presidente del Comité Nacional del partido, Leonel Chiarella, que exigiera al bloque radical un cambio de nombre, sin que hasta ahora ese pedido haya prosperado.

“El radicalismo metropolitano es claro: sus autoridades, su plenario, sus comités, su militancia y sus diputados Martín Lousteau y Mariela Coletta no respaldamos a Adorni”, enfatizó Hernán Rossi, presidente de la UCR porteña.

Se intentó contactar a Verasay, pero se abstuvo de comentar sobre las críticas a su bloque y la interna del partido. En contraste, Chiarella buscó minimizar las recientes disputas, aunque se distanció de la postura de la bancada liderada por Verasay.

“Si yo hubiese tenido un funcionario así en mi gestión, no duraría ni un día. Si me preguntas qué habría hecho como diputado nacional, habría dado quórum”, declaró Chiarella, aunque subrayó que lo principal para la dirección del partido es garantizar que no haya impunidad, y no la forma elegida para proceder con la rendición de cuentas ante el Congreso.

Con esto, intenta desviar la atención de lo sucedido el martes. Según su perspectiva, el verdadero responsable del respaldo al jefe de gabinete es el propio Milei, no los legisladores. “Es central destacar que la mayor responsabilidad recae sobre el Presidente, quien sigue sosteniendo a Adorni, y posee las herramientas necesarias y la autoridad para cerrar esta etapa”, continuó Chiarella.

La vicegobernadora de Santa Fe y diputada nacional Gisela Scaglia tampoco asistió al debate del martes. Aunque es parte de Pro, no pertenece al bloque que lidera Cristian Ritondo y, de acuerdo con fuentes parlamentarias y de la UCR, sigue las directrices del gobernador radical Maximiliano Pullaro en el Congreso.

Se encontraba en Estados Unidos por razones laborales, pero algunos radicales señalan que podría haber interrumpido su viaje para expresar su apoyo a los pedidos de interpelación, sugiriendo que su ausencia podría indicar que Pullaro no estaba del todo a favor de la convocatoria a la sesión especial. No se obtuvo respuesta al consultar en el círculo cercano del gobernador.

Por su parte, la diputada Banfi tomó una postura propia. Aunque frecuentemente colabora con Pro, en esta ocasión se apartó del bloque amarillo y del radical, y decidió asistir a dar quórum para abordar los pedidos de interpelación y censura. Este fue un gesto político en línea con la agenda de transparencia y lucha contra la corrupción que ha promovido en la Cámara baja.

Se supo que durante el fin de semana, Banfi se comunicó con Verasay y Ritondo, informándoles que tomaría distancia de su posición. Consideraba que las contradicciones entre las declaraciones del ministro coordinador durante su informe en Diputados y sus comentarios en una entrevista habían perjudicado la credibilidad del jefe de gabinete y la confianza de los legisladores hacia el principal interlocutor del Ejecutivo.

A pesar de su distanciamiento, optó por no confrontar con Verasay, entendiendo la decisión del bloque de no querer respaldar al kirchnerismo por su “inhabilidad moral” para reclamar sobre corrupción, y tuvo un rol fundamental en las negociaciones que llevaron a la convocatoria de la comisión. Según se ha reconstruido, fue quien sugirió revocar el carácter informativo de la reunión para permitir que, si se reunía el quórum simple necesario, se pudieran avanzar en los proyectos para interpelar a Adorni.