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Tras una sesión caliente, Diputados aprobó la reforma laboral y pasa a recta final en el Senado

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Con 135 votos afirmativos, 115 en contra y sin abstenciones, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de la Reforma Laboral a la medianoche, luego del paro general de la CGT. El oficialismo consiguió la mayoría con ayuda de los gobernadores aliados y al cierre de esta nota era optimista en conseguirlo también para la votación en particular, pese a ciertos reparos en puntos clave.

La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el asesor Eduardo “Lule” Menem; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, presenciaron la victoriosa votación desde el palco, tal como hicieron en el Senado. Tanto Devitt como Santilli, además, estuvieron poroteando en tándem con los Menem durante toda la jornada caliente de sesión.

En cambio, Karina y Adorni llegaron pasadas las 22 e ingresaron al recinto justo para el momento del discurso de cierre de Germán Martínez, el jefe de bloque de Unión por la Patria, quien había intentado una maniobra para que se caiga la sesión más temprano, sin éxito. Toda la bancada peronista mantuvo el tono confrontativo desde el comienzo, al punto que Florencia Carignano en un momento desenchufó los cables de los taquigráficos.

Además del interbloque de Fuerza del Cambio (PRO-UCR-MID), acompañaron los provinciales de San Juan (Marcelo Orrego), Tucumán (Osvaldo Jaldo), Neuquén (Rolando Figueroa), Misiones (Hugo Passalaqcua), San Luis (Claudio Poggi) y Salta (Gustavo Sáenz). También votaron a favor algunos diputados de Provincias Unidas, pese a no haber dado quórum.

Se trataron de Gisela Scaglia, Carlos Gutiérrez y Carolina Basualdo, tres cordobeses de Martín Llaryora. El mandatario también dio otro gesto al oficialismo con las ausencias de sus otros tres diputados, claves para los números de la oposición que pretendía bajar el Fondo de Asistencia Laboral (FAL). En el Senado, la cordobesa Alejandra Vigo se había abstenido. El gesto es para que el oficialismo pueda aprobarlo con menos votos, ya que se trata de uno de los puntos más ajustados del Excel libertario.

Finalmente, ese punto, contemplado en el Título II, fue aprobado con lo justo: 130 votos afirmativos, 117 negativos y 3 abstenciones.

A la inversa, votaron en contra los catamarqueños de Raúl Jalil, pese a que se prestaron para dar quórum. En ese sentido, también aportó presencia el santacruceño José Garrido, quien dio los 129 para el quórum y también votó a favor, aunque en el Senado los de Santa Cruz habían votado en Contra. En tanto, la Izquierda y el peronismo se mantuvieron unidos en contra.

Otro de los puntos sensibles, incluso por parte de La Neuquindad, es la derogación del estatuto del periodista. La diputada y periodista Karina Maureira, diputada y periodista, quebró en llanto en su defensa, aunque terminó votando a favor: “Es una herramienta institucional que busca preservar la independencia frente a las presiones económicas o políticas”, dijo en su discurso. La clave será en la votación en particular.

Debate caliente

Desde UP, abuchearon a los tucumanos de Osvaldo Jaldo por dar quórum en la previa: “¡Ganen las elecciones! Por eso estamos acá”, le gritó Elia Fernández, desde su banca. El clima de tensión en el recinto siguió con la votación del plan de labor parlamentaria a mano alzada: fue la primera victoria del día del Gobierno, ya que no habían conseguido acuerdo en la reunión previa a la sesión. La oposición saltó para impugnarla, en un intento de extender ilimitadamente el tiempo de los oradores.

Los cruces tuvieron como protagonista a Florencia Carignano, la diputada de UP, quien desenchufó los micrófonos del recinto en pleno reclamo por la votación. El presidente Javier Milei, desde Washington, se refirió al respecto en X.

“Cuando leas y/o escuches a los imbéciles que hacen un culto de las formas (llegué a escuchar a uno -alto pautero- con déficit de IQ severo diciendo que en democracia las formas importan mucho más que el contenido) ponele este video para que vea lo que hay en frente…”, subió.

La avanzada del peronismo también contó con un episodio en el que el diputado Horacio Pietragalla dejó una cadena en el escritorio de Presidencia, como regalo a su titular, Martín Menem. “Esta ley es una ley que nos retrotrae a la esclavitud y te voy a hacer entrega del símbolo de esta ley hoy, que es claramente un retroceso para nuestros derechos laborales”, le dijo el exsecretario de Derechos Humanos de Alberto Fernández.

Ante este escenario, que tuvo en tándem episodios de violencia por la manifestación en las calles, es que el oficialismo apura una votación que, por ahora, se piensa para la medianoche. Menem tiene como desafío principal llegar con los tiempos para pasarle el proyecto al Senado mañana mismo, razón por la cual buscó que el plan de labor limite los tiempos de los oradores y que la votación en particular sea por títulos.

En este sentido, a horas de que se vote, el peronismo vio la oportunidad para hacer caer la sesión y, en aprovechamiento de que el recinto estaba semi vacío, presentó una moción para retirar el proyecto. Menem esperó a que vuelvan a sus bancas para votar, pero UP insistió que si no había quórum debía caerse la sesión.

Haciendo caso omiso a las acusaciones, se votó a mano alzada y dio negativa la moción. En contraposición, la diputada de LLA, Silvana Giudici, presentó una moción para acelerar la votación a media hora y saltearse los oradores pendientes, la cual fue aprobada. El despliegue del peronismo a los gritos con Menem terminó en que haya acuerdo con el jefe de la bancada de UP, Germán Martínez, para retirar esa moción y que la sesión siga su curso.

Los cambios y el apuro del Senado

La vicepresidente Victoria Villarruel ya anoche convocó a una reunión de la comisión de Trabajo y Previsión Social para dictaminar los cambios que devengan de Diputados. La reunión está agendada para el viernes a las 10.00 hs, por lo que la Cámara baja deberá acelerar el envío del texto final a la madrugada.

Afuera del Palacio Legislativo el clima fue hostil por el cuarto paro general de 24 horas que llamó la CGT, en reclamo por el proyecto laboral. El punto de inflexión fue la adhesión de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), la cual impidió que la gente se traslade para ir a trabajar.

En el oficialismo se relamían con la posibilidad de que los transportes no adhieran porque eso iba a hacer notar, según decían en la Casa Rosada, que los trabajadores no se adherían al paro. Frente a este escenario, la presión desde el Ministerio de Capital Humano se elevó en las últimas horas pero no surtió efecto.

A través de un comunicado, la cartera que lidera Sandra Pettovello intimó a La Fraternidad y a la UTA a abstenerse de la medida de fuerza mientras se encuentra vigente el proceso de conciliaciones obligatorias. El Gobierno amenazó con retirarles la personería gremial de adherirse, un largo proceso que arranca por una multa económica. Pero en Gobierno recalcaban que están dispuestos a ir a fondo.

Pese a la escalada rivalidad entre los gremios y el Gobierno, la negociación por el proyecto de modernización laboral que se concentró en el Senado terminó dándole más de una concesión a la CGT: la caja sindical continuará vigente ya que dieron marcha atrás con la voluntariedad para los empleadores de ser agentes de retención y la derivación de los aportes “solidarios”.

Entre los puntos que sí afectan el poder gremial se encuentra el tope del 2% para dichos aportes, la ampliación de los servicios esenciales que limita el poder de las medidas de fuerza y el fin de la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo que implicará renegociar con los empleadores las cláusulas obligacionales, entre otros puntos.

La única modificación que aceptó realizar el oficialismo en la Cámara revisora es la eliminación del artículo 44 que limitaba el cobro de sueldo hasta la mitad para quienes se tomen licencias por enfermedad. La polémica que se desató durante los últimos días, tras la aprobación en el Senado, llevó a un giro en la estrategia, aunque no hay intención en el Gobierno de otorgar más concesiones.

La presión de los aliados del PRO y el MID por habilitar el cobro de haberes por billeteras virtuales es uno de los lobbys que se colaron en la discusión de la jornada, pero desde el oficialismo no ven que haya ventana para imponerlo. También los cuestionamientos al FAL, el cual no tendría el apoyo de Provincias Unidas.

De esta manera, con la eliminación del 44 el proyecto como única modificación, el proyecto apunta a ser finalmente sancionado el viernes 27 de febrero. El objetivo de la jefe de bloque, en tándem con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el ministro del Interior, Diego Santilli, es otorgarle esa victoria al jefe de Estado antes de su discurso de la apertura de sesiones el 1 de marzo.

En el interín, en la Cámara alta también avanzó durante este jueves con el dictamen del proyecto del Régimen Penal Juvenil. Ayer consiguieron el del acuerdo de la Unión Europea y el Mercosur. La idea es que estos dos proyectos, en conjunto con la Ley de Glaciares -que tiene dictamen desde diciembre- también sean votados en la próxima y última semana de extraordinarias.

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