La muerte de Piero Antonio Franco de Benedictis, a los 81 años, dejó una huella profunda en la música popular argentina. Detrás del autor de "Mi viejo", "Llegando llegaste" y "Sinfonía inconclusa en la mar" había también un hombre muy cercano a sus hijos y a sus nietas. Entre ellas, Ámbar de Benedictis (23), la mayor, con quien compartía un vínculo especial que la música se encargó de sostener.
El lazo nació a comienzos de los 2000, cuando Juana Viale conoció a Juan de Benedictis, hijo de Piero. Ella tenía 20 años; él, 27. Poco después comenzaron a convivir y el 30 de marzo de 2003 nació Ámbar. La pareja se separó después del nacimiento de la niña, pero con los años ambos lograron sostener una relación respetuosa y acompañaron juntos su crecimiento.
Así, Ámbar quedó ligada por línea materna a la familia de Mirtha Legrand y por línea paterna a uno de los grandes nombres de la canción nacional. Piero y Juana nunca tuvieron un vínculo directo como pareja ni como familia política en el sentido clásico: lo que los unió, para siempre, fue ella.

La canción que eligió Ámbar
En una entrevista de 2018, cuando su nieta mayor tenía 15 años, el cantautor habló de la relación con sus nietas y se detuvo en Ámbar. Por entonces, la adolescente tenía un afecto particular por Sinfonía inconclusa en la mar, uno de los discos más recordados de su carrera, gestado en una etapa compleja de su vida.
La canción que da nombre al disco ofrece una escena que es una colorida fábula infantil. Narra el ensayo de una orquesta de criaturas marinas sobre un peñón de la costa, con un "pejerrey de anteojitos de carey" como director, un pulpo que toca varios pianos a la vez, una foca flautista y un salmón con violón.
Todo el desfile de instrumentos se desmorona cuando una ola enorme y un viento huracanado arrasan con músicos e instrumentos. La causa de la catástrofe es una ballena sorda que pone fin a la función, y el cierre, ya sin orquesta, invita a los chicos a aprovechar la ausencia de la ballena para volver a hacer ruido, con la batería de protagonista.
Piero contó que el tema que da nombre al álbum era el único que había escrito él; el resto de las canciones pertenecían a Alejandro Mayol. Con los años, esa obra se transformó en un punto de encuentro entre el músico y su nieta.

El día que cantaron juntos en el colegio
Cuando Ámbar cursaba en el prestigioso colegio bilingüe Liceo Francés Jean Mermoz, debió preparar un trabajo junto a alguien de su familia, con libertad para elegir el formato: un cuento, un poema o una canción. Eligió la música y le preguntó a su abuelo si quería ir a cantar.
Piero aceptó. Llegó al colegio acompañado por Juan y por dos de sus nietas, y los cuatro terminaron en el escenario, cantando ante toda la comunidad escolar. Para el artista, aquella tarde fue mucho más que una actividad de clase: era la oportunidad de compartir con una nieta aquello que había atravesado toda su vida.

La intimidad que Ámbar decidió mostrar
Ámbar se movió siempre lejos de los flashes. Juana Viale la definió alguna vez como un alma creativa, muy exigente consigo misma, que está construyendo su propio camino, y destacó el diálogo fluido que mantienen. Esa discreción vuelve más significativo un gesto de abril de 2025.
El 19 de abril, cuando Piero cumplió 80 años, la joven publicó en sus redes varias imágenes de su abuelo, una de las pocas veces en que dejó ver parte de su vida familiar. Entre ellas, una fotografía en blanco y negro tomada por ella misma: Piero, relajado, leyendo una historieta.

Lejos de los escenarios, esas postales mostraban una faceta poco conocida del cantautor: la de abuelo.

