Este episodio se produjo durante la reunión conjunta de las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal, Relaciones Exteriores y Culto, donde se debatía el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, que se centra en las Islas Malvinas, impulsado por el presidente Javier Milei. En un momento clave de la jornada, Benedit, un diputado por Entre Ríos que no suele hacer uso frecuente de la palabra, pidió el turno de cierre, sintiéndose aludido por las declaraciones de Aldo Leiva, un diputado kirchnerista de Chaco y excombatiente de Malvinas.
Leiva había manifestado: “Hay genocidas que están presos y a los que ustedes visitan en la cárcel, ustedes lo convalidaron en este Congreso. Cuando dicen la verdad: cuando visitan a los genocidas o cuando dicen que hay que respetar los derechos humanos.” Este comentario motivó a Benedit a ofrecer una respuesta, comenzando con: “Hemos callado durante mucho tiempo sobre lo que se ha mencionado aquí y creo que es momento de poner un poco de verdad sobre tanta mentira instalada.”
Las declaraciones de Benedit provocaron una fuerte reacción de Germán Martínez, presidente del bloque de Unión por la Patria, quien intentó interrumpirlo. Sin embargo, el diputado libertario continuó con su defensa de la última dictadura militar, afirmando: “Acá se ha hablado y se ha instalado la palabra genocidio, en un país donde hasta donde yo sé, no hay ningún ciudadano procesado y condenado por genocidio a pesar del prevaricato del poder judicial.”
Benedit, reafirmando su postura, añadió: “Si hubo un plan, pero precisamente de las fuerzas contrarias que combatieron que fueron las fuerzas subversivas terroristas, es así, y lo quiso llevar adelante el señor Mario Santucho que dijo que si su guerra tenía éxito y podían derrocar un gobierno democrático iban a tener, para perpetuarse en el poder, matar un millón de argentinos.” Describió su argumento como el más cercano a un intento de genocidio, el cual a su entender no se concretó.
Mientras los diputados kirchneristas abandonaban sus asientos para escuchar sus palabras desde la puerta del plenario, Benedit continuó defendiendo su visita a los represores condenados por torturas, asesinatos y desapariciones. “Con respecto a la visita, le recuerdo que en este país donde la mayoría son creyentes, es una buena costumbre para los hombres de fe acompañar a los enfermos, visitar a los presos y ayudar a los necesitados, cualquiera sea la necesidad…”. Esta afirmación provocó una fuerte reacción de Martínez, quien instó a Benedit a que no teatralizara la situación: “No se vaya Martínez, quédese, quédese, sea valiente”, le replicó Benedit.
Martínez, en una escalada de tensión, exclamó: “Señor Presidente, me los fumé todo el día, a este pelotudo ya no me lo voy a bancar”, mientras se levantaba de su asiento y se disponía a abandonar la comisión. La respuesta de Benedit no se hizo esperar: “Duele, duele la verdad, duelen, duelen, duelen”, repitió. Martínez, insistente, le respondió: “Vamos, ya está. Andá Benedit, andá a responderle a otro. Andá a buscar la reelección el año que viene. Ya está Zapata, gracias”, dirigiéndose al salteño Carlos Zapato para que concluyera el debate.
Zapata, intentado mantener el orden, solicitó a Martínez que mantenga el decoro: “Señor diputado Martínez, mantenga el decoro.” A lo que Martínez replicó, visible frustración: “¿El decoro? Es para cagalo a trompadas, ¡es para! No lo voy a hacer.” Este intercambio quedó registrado en los vídeos compartidos por varios periodistas acreditados en Diputados, evidenciando la tensión en la sala.
Finalmente, el salteño intervino indicando que la reunión debía cesar, cerrando los micrófonos y levantando así la sesión de comisiones. La visita de un grupo de seis diputados libertarios a los represores condenados por delitos de lesa humanidad en la Unidad 31 del penal de Ezeiza, el pasado 11 de julio de 2024, es el evento que generó toda esta controversia.
El día de la visita, como se evidenció en fotos y videos, los diputados del bloque de Javier Milei se reunieron en una capilla del complejo penitenciario con más de una docena de exmilitares, quienes entregaron un borrador de proyecto para solicitar su liberación. En la imagen que circuló, se podía ver a Alfredo Astiz, Raúl Guglielminetti, Carlos Guillermo Suárez Mason Jr., Adolfo Donda y Antonio Pernías, entre otros, posando con los diputados libertarios, que se mostraban sonrientes.
En la primera fila de la fotografía estaban Benedit, Lourdes Arrieta, María Fernanda Araujo, Guillermo Montenegro y Alida Ferreyra. Cabe mencionar que también asistió una sexta diputada libertaria, Rocío Bonacci, aunque ella no figuró en la imagen grupal. Bonacci, en ese momento, confirmó la autenticidad de la fotografía, afirmando: “La actividad originalmente no era reunirse con genocidas, entonces no participé de la charla ni de nada.”
La visita a la Unidad 31 del penal de Ezeiza se llevó a cabo tan solo dos días después del desfile militar por el 9 de Julio, que estuvo encabezado por el presidente Javier Milei y su vicepresidenta Victoria Villarruel, quienes en ese entonces aún no mostraban signos de ruptura y se hicieron virales al subir a un tanque durante el evento.
Benedit ha sido el organizador de esa controvertida visita a los represores, ya que minutos antes de ingresar al penal, confirmó a sus compañeros de bloque que se encontrarían con ellos y detalló la lista completa de exmilitares que los recibirían. Durante el encuentro, se realizó un intercambio en el que Guglielminetti le entregó a Benedit un borrador de proyecto para solicitar prisión domiciliaria para los condenados por delitos de lesa humanidad, lo que abren interrogantes sobre el accionar de los diputados que participaron.