Buenos Aires, 24 febrero (NA) – Este lunes 24 de febrero Telefe marcó el inicio de una nueva etapa con el estreno de Gran Hermano Generación Dorada, que este viernes vuelve a tener una gala especial, algo inédito teniendo en cuenta ediciones anteriores.
Con la conducción de Santiago del Moro, el programa volvió a la pantalla no solo mediante la señal de aire, sino también a través de una robusta estrategia multiplataforma que incluye transmisiones exclusivas por streaming, buscando asegurar el liderazgo absoluto del rating en este 2026.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la programación indica que la quinta gala iniciará desde las 22.15 horas por Telefe y los distintos medios de streaming. Entre lunes y martes ingresaron todos los participantes; el miércoles hubo nominaciones y el jueves se salvaron los tres más votados por el público.
De momento, Telefe no confirmó los detalles del programa de este viernes, aunque se descarta que se conocerán más momentos de los primeros días de los participantes en la casa más famosa del país.
#AgenciaNA
* Senado: a las 11 arranca el debate por los proyectos de reforma laboral y de régimen penal juvenil.
* Ambos ya fueron aprobados por la Cámara de Diputados.
* Podrían quedar sancionados este viernes en el Senado. El oficialismo cuenta con el apoyo de un nutrido grupo de aliados para avanzar en esa línea.
* Fuera del Congreso organizaciones sociales y partidos políticos opositores se manifestarán contra ambos proyectos impulsados por el presidente Javier Milei. #AgenciaNA
Buenos Aires, 27 febrero (NA) – A pesar de la promesa de una inflación cero que hizo el presidente Javier Milei para este año, las proyecciones distan mucho de esos datos. En febrero, el IPC de la Fundación Libertad y Progreso registró un incremento del 2,8% mensual.
Esto marcaría una desaceleración en el ritmo de la inflación por primera vez luego de ocho meses de mostrar una tendencia al alza, según supo la Agencia Noticias Argentinas.
Con este resultado, la inflación acumulada en el año alcanzaría el 5,8%, mientras que la variación interanual se ubicaría en 32,7%, mostrando una aceleración por cuarto mes consecutivo.
En enero, el costo de vida ya había subido 2,9%. El mes mostró comportamientos dispares y la primera semana comenzó con un incremento fuerte del 1,4% semanal. La segunda semana tendió a moderarse bastante y la tercera incluso dio algo de deflación.
Sin embargo, la última semana del mes de febrero también tuvo incrementos fuertes, ubicándose en el 1,1% semanal; por debajo del avance de la primera semana, pero con aumentos considerables.
En febrero, el tipo de cambio jugó a favor, ya que el tipo de cambio financiero retrocedió en torno al 3% (dato punta) respecto al primer mes del año.
Iván Cachanosky, economista Jefe de la Fundación Libertad y Progreso, dice que febrero volvería a mostrar una desaceleración de la inflación luego de ocho meses de incrementos mensuales. No obstante, la inflación mensual continúa en niveles altos. Esperamos que a partir de ahora se retorne al sendero de la desinflación que había logrado encarar el gobierno en su primer año y medio de gestión. El tipo de cambio se mantiene estable, lo que juega a favor. Además, el BCRA continúa mostrando prudencia en su política monetaria. Con todo, el proceso de desinflación continuaría y el 2026 cerraría en torno al 20% anual.
Clara Alesina, economista de la Fundación Libertad y Progreso, sostiene que en los últimos meses la inflación se aceleró por factores estacionales y por el rezago de la suba del tipo de cambio. En febrero vemos una leve pausa: proyectamos 2,8%, con desaceleración respecto a enero y el primer registro de desinflación semanal en nuestra serie.
Cerca de la mitad de la suba mensual se explica por alimentos y bebidas, que viene mostrando aumentos por encima de lo habitual. Además, el tipo de cambio bajó en el último mes, lo que contribuyó a moderar la dinámica y debería seguir impactando a la baja en los próximos meses si se mantiene estable.
Tomás Amerio, economista de la Fundación Libertad y Progreso, comenta que febrero marcaría, por primera vez en ocho meses, el quiebre de la dinámica alcista en el nivel de precios que venimos registrando, cuyos factores determinantes se encontraron en aumentos anormales en el precio de la carne y en la volatilidad del tipo de cambio.
El comportamiento de la dinámica para este mes combina la pax cambiaria junto con la normalización en la dinámica de los precios, que sustentan el quiebre del proceso de inflación creciente del que fuimos testigos hasta enero.
Julián Neufeld, economista de la Fundación Libertad y Progreso, señala que en el mes de febrero registramos una dinámica del IPC cuyos drivers principales se encuentran nuevamente en los rubros de alimentos, transporte y medicina, los cuales aumentaron por encima del nivel general.
La suba de los alimentos guarda relación con factores estacionales; también se condice con un aumento de los precios a nivel internacional. Además, el encarecimiento de los precios de transporte se debe en buena parte al programa iniciado por el gobierno para obtener una apreciación real de los servicios de transporte público.
#AgenciaNA
El Senado debatirá hoy desde las 11 los proyectos de reforma laboral y Ley Penal Juvenil, y el oficialismo buscará obtener su última victoria legislativa del período de sesiones extraordinarias en la antesala del discurso del domingo del presidente Javier Milei ante la Asamblea Legislativa.
Según fuentes legislativas, de acuerdo el orden de labor parlamentario se debatirá primero la reforma laboral y luego la ley Penal Juvenil.
La reforma de la ley Penal Juvenil, aprobada el jueves último por la Cámara de Diputados, reduce de 16 a 14 años la edad de imputabilidad y propone para los menores desde sanciones breves hasta 15 años de cárcel para los delitos graves.
El régimen especial de minoridad propuesto por el oficialismo propone un abanico de sanciones o castigos alternativos a las penas privativas de la libertad, establece que los menores no deben mezclarse con los adultos en los lugares de reclusión e incluye medidas complementarias de resocialización.
Para delitos con penas menores a 3 años se descartan penas de prisión, mientras para las penas de entre 3 y 10 años vinculados a delitos que no hayan ocasionado la muerte o lesiones graves se priorizan otro tipo de sanciones con un enfoque social y educativo.
Modernización
La reforma laboral, en tanto, tendrá un fuerte impacto en las relaciones del trabajo porque contempla profundas reformas en el sistema de despidos, vacaciones, negociaciones colectivas y derecho de huelga en servicios esenciales.
El Senado convocó la sesión para aprobar el único cambio introducido por la Cámara de Diputados, donde se eliminó el polémico artículo 44 que rebajaba los salarios para las licencias por enfermedades o accidentes fuera del ámbito laboral.
La Libertad Avanza llegará a la sesión luego un día después de haber aprobado el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, y la reforma de la ley de Glaciares, y tras haber sancionado en diciembre las leyes de Presupuesto e Inocencia Fiscal.
El oficialismo debió realizar un trámite exprés entre la sanción de esa iniciativa en la Cámara de Diputados el viernes último y la emisión del dictamen del Senado que se produjo en el mediodía de ese mismo viernes, lo que provocó airadas quejas opositoras.
Como sucedió cuando la reforma se aprobó en primer término, el 11 de febrero, el Gobierno ya tiene garantizado el respaldo de los gobernadores aliados de Chubut, Mendoza, Corrientes, San Juan, Neuquén, Misiones, Tucumán y Salta.
El ataque brutal de agentes de la Policía Federal al camarógrafo Facundo Tedeschini no solo muestra una cierta obsesión del Gobierno por el ocultamiento -idéntico en ese punto al de la mayoría de los gobiernos argentinos del siglo XXI- sino que señala problemas institucionales en materia de seguridad.
El comunicado posterior de la Policía Federal debió haberse omitido hasta que se definiera la investigación sumarial de los hechos. La descripción que hace ese texto de lo que ocurrió ayer frente al Congreso difiere en absoluto del desmesurado ataque que fue visto en vivo por todo el país.
En primer lugar, porque no explica cómo pudieron los activistas de Greenpeace sortear las vallas e instalar los doce inodoros sobre los que se sentaron para repudiar la reforma de la Ley de glaciares. Cabe preguntarse si en lugar de tratarse de pintorescos ambientalistas, bastante ridículos, los manifestantes hubieran portado, por ejemplo, bombas incendiarias, como las registradas en las últimas movilizaciones de los miércoles.
La tardía reacción policial fue desmesurada, si se considera que el grupo de manifestantes era muy pequeño y habían optado por una presentación escénica y silenciosa. La violencia con que Tedeschini fue empujado al suelo con su cámara, y pateado cuando no podía defenderse, desautoriza a los policías ante todos los que vieron la transmisión.
El camarógrafo intentaba hacer lo que corresponde a su profesión: registrar la detención de los doce activistas. Sin embargo, fue él detenido y maniatado; luego llegaron casi en forma simultánea la ambulancia del SAME (Sistema de Atención Médica de Emergencias) y la orden del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi para que fuera liberado de inmediato. Contrariamente a lo que dice el comunicado, Tedeschini ingresó detenido al centro médico y, luego de que lo asistieran, ya no encontró al policía de custodia.
La violencia desplegada es inexplicable porque la magnitud del peligro que representan los ataques planificados por parte de activistas realmente desestabilizadores, que han desplazado de las calles a los gremios y a los jubilados, por ejemplo, es incomparable con doce inodoros en la escalinata del Congreso, por escatológicos que parezcan.
La mayoría de los argentinos no quiere ver explosivos, bombas incendiarias ni baldosas o escombros convertidos en proyectiles para provocar y lesionar a los policías. De la misma forma que celebra que la estrategia política y policial del gobierno haya puesto fin a las marchas forzadas a beneficiarios de planes sociales.
El ataque que sufrió Tedeschini solo puede ser fruto de la desmesura, pero una desmesura que celebran los voceros de la posverdad, como Daniel Parisini (alias Gordo Dan), quien escribió: «Operación de manual de periodista marxista de combate. No se dejen psicopatear».
El odio a la prensa, un síntoma universal de la tormenta que atraviesa la democracia, es también una forma de odio a la verdad y a la transparencia. Tratar de reemplazar al periodismo responsable por un sistema de falsedades y calumnias -con identidades adulteradas- a través de las redes es una forma de desinformar y hacer desaparecer a instrumentos esenciales para la información ciudadana, como son los medios profesionales.
Nadie, activista o policía, puede confundir una cámara de televisión con una molotov. La desmesura es consecuencia, muchas veces, del enceguecimiento.
Un empleado de la Municipalidad del partido bonaerense de Hurlingham y la mujer que lo acompañaba quedaron formalmente imputados y bajo prisión preventiva, luego de que el sábado pasado fueran detenidos con 34 kilos de cocaína ocultos en el auto en el que circulaban, en un control vehicular realizado por Gendarmería Nacional en Rosario de la Frontera.
La imputación fue formulada por la Fiscalía de Distrito Salta, a cargo del fiscal general Eduardo Villalba y con la intervención de la auxiliar fiscal Florencia Altamirano, en una audiencia de formalización de la investigación penal realizada el lunes pasado ante la jueza federal de Garantías N°2, Mariela Giménez.
Los acusados -el hombre identificado por sus iniciales como R.E.C. (50) y la mujer como M.M. (37), fueron imputados por el delito de transporte de estupefacientes, en calidad de coautores. A instancia de la fiscalía, para ambos, la jueza ordenó la prisión preventiva por el plazo de tres meses.
La magistrada también autorizó la realización de diversos peritajes, entre ellos, el análisis de los teléfonos celulares secuestrados.
Durante la audiencia, y al momento de ser identificados, R.E.C. manifestó desempeñarse como empleado de la Municipalidad de Hurlingham, provincia de Buenos Aires, lugar de residencia de ambos acusados.
La auxiliar fiscal explicó que la detención de los implicados se produjo el 21 de febrero pasado, en el puesto de control de Gendarmería Nacional ubicado en El Naranjo, en Rosario de la Frontera, en el sur de la provincia de Salta. La pareja se desplazaba en un automóvil Chevrolet Onix, conducido por el empleado municipal.
Si bien de la documentación surgía que el vehículo estaba registrado a nombre del conductor, los gendarmes advirtieron un marcado nerviosismo al consultarles sobre el origen y el motivo del viaje. Los ocupantes indicaron que habían recorrido Cachi y otros destinos turísticos, aunque no llevaban equipaje acorde, lo que incrementó las sospechas.
Ante esa situación, se realizó una requisa del rodado, en la que se detectaron anomalías en el sector del torpedo, cuyo montaje se encontraba flojo, como si hubiera sido removido recientemente. Tras la correspondiente consulta y autorización judicial, se profundizó la inspección y se hallaron 44 paquetes de cocaína, con un peso total de 34,121 kilogramos, ocultos en ese compartimiento. De inmediato, se dispuso la detención de ambos ocupantes y el secuestro del vehículo y de sus teléfonos celulares.
Al fundamentar el pedido de prisión preventiva, la fiscalía enumeró las evidencias reunidas y sostuvo la existencia de riesgos procesales, como el riesgo de fuga y de entorpecimiento de la investigación, además del estado inicial del caso y la gravedad del hecho investigado.
Ante la imputación y el pedido de la medida de coerción, la defensa informó que ambos imputados deseaban declarar. La mujer sostuvo brevemente que era inocente y que no tenía vinculación con la droga hallada en el vehículo. El empleado municipal, por su parte, afirmó que lo habían contratado para el viaje y trató de desvincular a su acompañante. «Fui contratado y ella no tiene nada que ver», dijo R.E.C. en referencia a M.M..
El Gobierno de Pakistán ha bombardeado la capital de Afganistán, Kabul, además de otras localidades, según ha anunciado en la madrugada de este viernes, cuando se ha atribuido la muerte de al menos «133 talibanes afganos» en un conflicto que el ministro de Defensa pakistaní, Jawaya Asif, ha calificado ya como una «guerra abierta» con Afganistán.
Naciones Unidas hizo un llamamiento a la «calma» ante la «violencia» entre Pakistán y Afganistán, después de que el Gobierno paquistaní haya declarado una «guerra abierta» con los talibán tras una oleada de ataques de las fuerzas afganas durante la jornada del jueves, que han llevado a Islamabad a lanzar bombardeos contra la capital, Kabul, y otras ciudades como Kandahar.
«Una vez más, hago un llamamiento a la calma y al respeto del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, en particular la protección de los civiles, en las tensiones actuales entre Pakistán y Afganistán, que lamentablemente han desembocado en violencia», ha señalado el relator especial de la ONU para Afganistán, Richard Bennett, quien ha afirmado que «una desescalada inmediata es esencial».
El ministro de Información de Pakistán, Ataulá Tarar, ha afirmado este mismo viernes que los ataques paquistaníes, enmarcados en la operación ‘Ira de la Verdad’, han matado a más de 130 supuestos talibán, antes de recalcar que «se estima que hay muchas más bajas en ataques contra objetivos militares en Kabul, Paktia y Kandahar».

Las hostilidades entre Pakistán y Afganistán
El portavoz de los talibán, Zabihulá Muyahid, ha confirmado estos bombardeos, si bien ha negado víctimas, después de que las autoridades afganas aseguraran que su oleada de ataques del jueves se había saldado con más de 50 militares paquistaníes muertos a lo largo de la Línea Durand» –que marca el límite entre ambos estados por sus 2.640 kilómetros de longitud–.
Las hostilidades han estallado días después de que las autoridades de Afganistán denunciaran ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas unos bombardeos ejecutados por Pakistán contra el país y aseguraran los ataques se saldaron con la muerte de más de una decena de civiles.
Islamabad argumentó que los ataques aéreos fueron lanzados «campamentos y escondites terroristas» del grupo armado Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibán paquistaníes, y del grupo yihadista Estado Islámico, en una operación de respuesta a los recientes ataques suicidas que han tenido lugar en suelo paquistaní.
Rusia, China e Irán piden diálogo a Afganistán y Pakistán
Los gobiernos de Rusia, China e Irán han reclamado este viernes un proceso de diálogo a Afganistán y Pakistán tras el estallido de un nuevo conflicto bilateral, después de que el Gobierno paquistaní haya declarado una «guerra abierta» con los talibán tras una oleada de ataques de las fuerzas afganas durante la jornada del jueves, que han llevado a Islamabad a lanzar bombardeos contra la capital, Kabul, y otras ciudades como Kandahar.
El Ministerio de Exteriores de Rusia ha mostrado su «preocupación» por «el drástico repunte de los enfrentamientos armados» entre ambos países, que «implican unidades regulares del Ejército, capacidades aéreas y armamento pesado», causando «víctimas en ambas partes, incluidos civiles».
«Pedimos a nuestros países amigos, Afganistán y Pakistán, que abandonen esta peligrosa confrontación y vuelvan a la mesa de negociaciones para resolver todas las diferencias a través de medios políticos y militares», ha destacado la cartera rusa a través de un breve comunicado.

China sigue la situación
En esta línea, la portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Mao Ning, ha recalcado en rueda de prensa que Pekín «sigue de cerca la situación». «Pakistán y Afganistán son vecinos cercanos y ambos son vecinos de China. Como vecino y amigo, China está profundamente preocupada por la intensificación del conflicto y profundamente triste por las víctimas causadas por el mismo», ha señalado.
Así, ha recalcado que China «apoya la lucha contra todas las formas de terrorismo» y ha solicitado a ambas partes que «ejerzan la calma y la contención, resuelvan adecuadamente sus diferencias y disputas a través del diálogo y las consultas, y alcancen cuanto antes un alto el fuego para evitar más sufrimiento», algo que «va en línea con los intereses fundamentales de los dos países y sus pueblos y ayudará a mantener la paz y la estabilidad y la región».
Por su parte, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha sostenido en un mensaje en redes sociales que «en el mes sagrado del Ramadán, el mes de la contención y el refuerzo de la solidaridad en el mundo islámico, es adecuado que Afganistán y Pakistán resuelvan sus diferencias en el marco de la buena vecindad y a través del diálogo»
El doctor en Biología salteño Enrique Derlindati no dudó en calificar lo ocurrido hace ya algunos años en Tolar Grande como una oportunidad desperdiciada. Para él, los Ojos de Mar fueron mucho más que una postal impactante de la Puna, representaban un ecosistema único en el mundo, con microorganismos casi idénticos a los que habitaron la Tierra en sus orígenes. “Era nuestro pequeño mundo perdido”, resumió, al repasar una historia que, según su mirada, combina burocracia y decisiones mal tomadas.
El punto de partida fue en 2008, cuando la investigadora María Eugenia Farías describió allí un sistema microbiano extremófilo en el marco de sus trabajos para el CONICET. El hallazgo puso a Salta en el mapa científico internacional. Sin embargo, en lugar de consolidar un polo de investigación, lo que siguió fueron sanciones administrativas y trabas que frenaron la continuidad del proyecto en la provincia. Derlindati sostiene que ese fue el primer gran error, “en vez de proteger y potenciar el descubrimiento, de alguna menera se lo empujó afuera”.

Las investigaciones continuaron en otras provincias y países de la cordillera andina. A partir de esos sistemas microbianos se desarrollaron bioestimulantes agrícolas capaces de mejorar la fijación de nitrógeno, regenerar suelos y aumentar el rendimiento de cultivos como trigo, soja, cebada, algodón y poroto. El proyecto derivó en una empresa que hoy funciona en Tucumán, genera empleo científico y atrajo inversiones internacionales, incluso el interés del empresario Bill Gates. “Esa empresa podría estar radicada en Salta”, remarcó el biólogo.
Pero el golpe final, según Derlindati, llegó en 2022. En la segunda mitad de ese año se construyó una pasarela sobre el sitio con fines turísticos. El objetivo era ordenar el acceso y proteger el área, que ya había sido declarada protegida. Sin embargo, el especialista cuestionó que no se realizaron estudios previos adecuados ni se convocó a profesionales con incumbencia específica en biodiversidad. El resultado fue que el ecosistema cambió drásticamente. Los Ojos de Mar, antes cristalinos y con actividad microbiana visible, se transformaron en una laguna marrón.

Lo más preocupante, subrayó, es que no existen datos claros que expliquen qué ocurrió.
“No sabemos con certeza qué variable se modificó ni si fue la intervención humana o un proceso natural. Y eso es gravísimo en un área protegida”, afirmó.
Para Derlindati, la ausencia de monitoreo y de información científica básica expone una falla estructural en la gestión ambiental.
Experiencia y esperanza
Aun así, recordó que existen sistemas similares en el mismo salar y en salares cercanos, aunque ninguno con la visibilidad ni el potencial turístico y científico que tenían los Ojos de Mar de Tolar Grande. Para el biólogo, el desafío ahora es aprender de lo ocurrido y demostrar que el desarrollo sustentable no es solo un discurso. “Si no hay compromiso real, vamos a seguir perdiendo capital natural que no se recupera”, advirtió.

Hoy, lo que queda son fotografías que circulan en redes sociales y el recuerdo de un ecosistema que pudo haber sido emblema de la ciencia andina. Para Derlindati, la historia de los Ojos de Mar no es solo ambiental, es también una lección sobre cómo se puede dejar pasar una oportunidad histórica.
En toda gran ciudad como Buenos Aires, la distancia no se mide en cuadras sino en minutos. Por eso, cada nueva obra de transporte —un subte, un corredor eléctrico, un trambús— redefine el mapa urbano y revaloriza los barrios que quedan más cerca de todo. Es el “efecto cercanía”, un fenómeno que ya se vio con el Metrobus, con la línea H de subte y con la renovación de estaciones ferroviarias, y que ahora vuelve a activarse con los proyectos que la Ciudad tiene en marcha.
En los próximos años, dos iniciativas concentrarán la mayor transformación: la construcción de la lF de subte y la incorporación de colectivos eléctricos y un trambús. Ambas obras prometen cambiar la conectividad de varios barrios porteños y, con ella, su dinámica inmobiliaria, comercial y residencial.
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La nueva línea F de subte
La obra más ambiciosa, sin duda, es la Línea F de subte, que unirá Barracas con Palermo a lo largo de casi 10 kilómetros y 12 estaciones. Según informó el Gobierno porteño, será “la obra de transporte más importante de los próximos años” y permitirá combinar con todas las líneas existentes. El trazado atravesará barrios que hoy dependen del colectivo o de combinaciones largas, como Barracas, Constitución, San Cristóbal, Monserrat, San Nicolás, Recoleta y Palermo.

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Colectivos eléctricos para el Casco Histórico
El segundo gran cambio llegará con la puesta en marcha de la primera línea de colectivos eléctricos de la Ciudad, que unirá Plaza San Martín con Parque Lezama. Según el Gobierno porteño, el objetivo es revitalizar la conectividad del Casco Histórico, una zona que perdió líneas de colectivo cuando muchos recorridos se trasladaron al Metrobus. En este caso, los barrios beneficiados serán Retiro, Microcentro, San Nicolás, Monserrat, San Telmo y La Boca, si se concreta la extensión evaluada.
El trambús: un nuevo eje Ciudad Universitaria–Retiro
El mismo plan de movilidad incorpora un trambús eléctrico, un vehículo de mayor capacidad que conectará Ciudad Universitaria con Retiro. Serán 20 unidades que facilitarán la transferencia con trenes, subtes y Metrobus, según adelantó el Gobierno porteño. Los barrios que sentirán el impacto directo son Belgrano, Núñez, Palermo y Retiro

Qué barrios pueden crecer más
Si se combinan los tres proyectos, surge un mapa claro de zonas con potencial de crecimiento por mejora de conectividad:
- Barracas. Será la cabecera de la Línea F. Pasará de tener un acceso limitado al subte a convertirse en un nodo estratégico. Puede atraer nuevos desarrollos residenciales y comerciales. El costo por metro cuadrado de una propiedad en este barrio se ubica en promedio en US$2053, de acuerdo a Zonprop.
- San Cristóbal. Históricamente subrepresentado en la red de subtes, quedará conectado con el centro, el norte y el sur. Es uno de los barrios con mayor margen de crecimiento. El metro cuadrado cuesta US$1879 según un relevamiento de Zonaprop de enero.
- Monserrat y San Nicolás. Ambos barrios recuperarán conectividad con colectivos eléctricos y sumarán estaciones de la Línea F. Esto puede acelerar la reconversión del Microcentro hacia usos mixtos. Sus valores inmobiliarios son US$2209 y US$1807, respectivamente.
- Recoleta. La Línea F sumará un acceso adicional en una zona donde el subte no siempre acompaña la densidad residencial. Puede mejorar la movilidad interna de este barrio cuyo precio por metro cuadrado promedia los US$2731.
- San Telmo. El corredor eléctrico devolverá transporte a una zona que quedó aislada. Puede impulsar la actividad turística y comercial. El precio promedio de las propiedades se ubica en US$2112/m²
- Belgrano y Núñez. El trambús reforzará la conexión con Retiro y con Ciudad Universitaria, beneficiando a estudiantes, docentes y trabajadores. Estos barrios defienden valores de alrededor de US$3214/m².
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Cada obra de transporte redefine la Ciudad. Lo hizo el Metrobus, lo hizo la Línea H y lo hará la Línea F. El “efecto cercanía” es una transformación cotidiana con gran impacto inmobiliario, pues barrios que hoy parecen lejos, mañana estarán a minutos.
En contra de los que sostienen –a modo de crítica, claro– que Charles Bukowski (Andernach, Alemania, 1920–Los Ángeles, EEUU, 1994), el auténtico héroe del whisky norteamericano, vivió únicamente para sacarle lustre a su imagen de borrachín maldito y existencial bajo los focos del estrellato tanto underground como comercial, se olvidan de un detalle no menor, como bien recuerda en el prólogo Abel Debritto, especialista en su obra: no bien pudo vivir de los derechos de autor, Bukowski se retiró a su mansión de San Pedro a los efectos de dedicarse, allí, a lo que suponía, para él, tanto una gracia como una enfermedad: escribir.
“Si me cortaras las manos –sostuvo en una entrevista incluida en la última sección de estos Relatos y ensayos, volumen-ladrillo publicado por Anagrama–, si lo hicieras, escribiría con los pies». Más allá de las críticas –que las hay, y a raudales, bien o pobremente argumentadas– resultaría difícil, al menos de buena fe, negar, tergiversar o descreer en la auténtica necesidad vital que suponía para Bukowski el mismísimo acto de escribir.
Fiel a la colección que integra –Compendium–, el volumen propone un cuantioso –y cronológico– recorrido por la obra del autor a lo largo y ancho de tres libros: Fragmentos de un cuaderno manchado de vino, seguido de Ausencia del héroe y La matemática del aliento y la ruta. Y su carácter misceláneo nos recuerda que Bukowski es mucho más que un narrador de corto aliento interesado únicamente en las heterogéneas aristas de la autodestrucción. De hecho, en algunos ensayos, manifiestos y artículos del libro un lector desprejuiciado percibe con facilidad el trabajo de escritura y la densidad de un pensamiento que Bukowski intenta camuflar insistentemente con palabrotas, deslices de guaranguería o estocadas de la más absurda arbitrariedad.
En las casi novecientas páginas de Relatos y ensayos conviven prólogos y reseñas, textos de opinión y entrevistas, cuentos y un número importante de los “escritos de un viejo indecente”, el ciclo de artículos que Bukowski escribió a fines de los sesenta para Open city, un periódico contracultural de Los Ángeles. La incorporación de los relatos tempranos del autor –entre otros, “Amor, amor, amor” y “A 20 tanques de Kasseldown”, de mitad de la década de los cuarenta– deja al descubierto un Bukowski más contenido, menos repulsivo; no obstante, el germen de todo está allí. El alcoholismo, la violencia familiar, la personalidad border, el sexo, el abuso, puesto que para Bukowski se trató siempre de lo mismo: de usar la máquina de escribir como una ametralladora, y de parir algo que –a diferencia de todo aquello que camina a nuestro alrededor siguiendo algún tipo de orden o rutina– no nazca muerto.
Relatos y ensayos
Por Charles Bukowski
Anagrama
880 páginas, $ 65.000
DNIPRO, Ucrania
En diciembre, mi querida abuela Rita cumplió 99 años y cuatro generaciones de nuestra familia nos reunimos en Buenos Aires para celebrar su vida y la sabiduría que ha compartido con cada uno de nosotros. La vi radiante, rodeada de hijos, nietos y bisnietos, y no pude dejar de pensar en una realidad muy distinta para muchas personas mayores, a miles de kilómetros de la Argentina: la de Ucrania, donde millones afrontan en estos momentos el invierno más duro desde el inicio de la guerra a gran escala que asola el país desde hace cuatro años.
Al frente del trabajo de Acnur, la Agencia de la ONU para los Refugiados, en el este de Ucrania, soy testigo cada día del impacto que la guerra tiene sobre la gente común y corriente. Las zonas en las que mi equipo y yo brindamos asistencia humanitaria se encuentran entre las más castigadas por la guerra, muy cerca de una línea del frente que avanza hacia nosotros constantemente. Mi trabajo, entre otras cosas, consiste en apoyar a personas que están tomando probablemente una de las decisiones más difíciles de su vida: quedarse en sus hogares y arriesgar la vida, o abandonarlo todo y huir hacia lo desconocido.
“Irnos no fue fácil; la incertidumbre daba miedo. Todavía echo de menos nuestra casa, incluso la sopa que había cocinado el día antes de marcharnos”, me contó Svitlana, de 63 años. Había sido evacuada recientemente de una zona cercana al frente en la región de Zaporiyia, y la conocí en un centro que ofrece alojamiento temporal a personas desplazadas con discapacidad o movilidad reducida.
Svitlana estaba sentada en una silla de ruedas, desarraigada de su hogar y con toda su vida anterior hecha pedazos. Cuando ella y su marido aceptaron finalmente ser evacuados, su casa ya había sufrido daños por los bombardeos y no quedaba casi nada de su pueblo. Fueron evacuados en un vehículo blindado, sin saber adónde los llevarían.
La historia de Svitlana refleja la realidad de millones de ucranianos cuyas vidas han sido trastocadas por la guerra. Y las personas mayores son las que más sufren, a menudo enfrentándose a estos desafíos en soledad. Mi abuela, que vivió el turbulento siglo XX y la Segunda Guerra Mundial — y que fue activista por los derechos de las personas mayores— siempre me recordaba que el desplazamiento forzado afecta de manera distinta a las personas mayores: abandonar el hogar es más difícil, la adaptación es más lenta y las pérdidas se sienten con mayor profundidad.
En Ucrania veo esto todos los días. Muchas personas mayores se niegan a abandonar zonas con hostilidades en curso porque se sienten profundamente unidas a sus hogares, que en muchos casos han pertenecido a sus familias durante generaciones. O porque deben cuidar de familiares vulnerables, proteger a sus mascotas o su ganado, o simplemente, porque no pueden soportar la idea de marcharse. “Preferimos morir aquí, donde está enterrada toda nuestra familia”, es una frase que escuchamos con frecuencia en las comunidades cercanas al frente.
Quienes sí huyen, tienen que dejar atrás toda una vida y recurrir a su resiliencia y fortaleza para reinventarse en otros lugares, con el apoyo de organizaciones humanitarias como Acnur, que trabaja para ayudarles a sobrellevar el desplazamiento, recuperarse y preservar su dignidad.
Solo en el último año, más de 250.000 residentes han abandonado la región oriental de Donetsk —epicentro de la actual ofensiva rusa— mientras continúan las evacuaciones en las regiones vecinas de Dnipropetrovsk, Kharkov, Sumi y Zaporiyia. Casi la mitad de quienes son evacuados y pasan por los centros de tránsito — establecidos por el Gobierno, donde Acnur y otros actores humanitarios prestan apoyo— son personas mayores o con movilidad limitada.
Mientras Ucrania se acerca al cuarto año de esta guerra a gran escala, también sigo los intentos globales por encontrar una salida o, al menos, un cese de las hostilidades. Ucrania y su población necesitan la paz: el fin de los ataques constantes, de la muerte de civiles y de la destrucción de viviendas e infraestructuras civiles. Pero esa paz debe ser justa y duradera y en línea con el derecho internacional.
Al mismo tiempo, veo con claridad que las necesidades en el terreno no han disminuido. Al contrario, han aumentado, especialmente a medida que el invierno ha ido estrechando su cerco sobre Ucrania. En este invierno, millones de familias han pasado semanas sin calefacción ni electricidad cuando las temperaturas exteriores descendían hasta los 22 grados bajo cero. La población —incluidos algunos de mis propios colegas— está durmiendo completamente vestida en viviendas heladas y a oscuras, sin poder cocinar, darse una ducha caliente o cargar sus dispositivos electrónicos. Para las personas mayores, las personas con discapacidad y las familias con recursos limitados, estas condiciones suponen una amenaza para la vida. Cuando contamos con financiación suficiente, proporcionamos ayuda vital como la reparación de viviendas dañadas, instalación de aislamiento y sistemas de calefacción, para ayudar a la población a sobrevivir este invierno.
Cuando pienso de nuevo en Svitlana, recuerdo la energía de su mirada cuando hablamos. A pesar del miedo, de la pérdida y del desarraigo forzado, sus ojos seguían llenos de esperanza. “Aquí no hace frío y hay paz, y la gente es amable. Nunca pensamos que nos tratarían con tanto cariño”, me dijo al hablar de su vida en el alojamiento temporal. Svitlana y su marido están ahora a salvo y han recibido apoyo de nuestra organización.
Pero hay millones más como ellos en toda Ucrania: personas que han sido desplazadas de manera forzada, familias que afrontan otro invierno en hogares dañados por misiles y drones, mientras el conflicto continúa. Acnur seguirá apoyando a quienes se han visto obligados a huir o han sido afectados por la guerra en Ucrania.
Mi mensaje es sencillo: estas no son cifras abstractas; detrás de cada número hay hombres y mujeres, niños, niñas y personas mayores que no deberían enfrentarse a otro año más de guerra.
Desde Argentina, es posible acompañar a las personas refugiadas y desplazadas por la guerra en Ucrania y en otras emergencias humanitarias a través de fundacionacnur.org/dona
Sersale es jefe de la oficina de ACNUR en Dnipro (Ucrania)
La niña argentina de ocho años y su hermano cursan la escuela primaria en el barrio Malvín, de Montevideo. Son los años sesenta y la madre de esos chiquilines, recién separada, ha decidido reinstalarse por un tiempo en la otra orilla del Río de la Plata y recuperar a sus viejos amigos. El padre de esos niños permanece en Buenos Aires “haciendo la revolución” y, cada tanto, cruza “el mar dulce” para reunirse con su familia y dejar los libros trotskistas que edita para su venta en la ciudad.
Algunos rituales se repiten con calma montevideana. Por las tardes, la niñera María Luisa retira de la escuela a esos chicos, Laura Ramos y su hermano Víctor. Los lleva a su casa, les prepara la merienda y los cuida hasta el anochecer, cuando vuelven con su mamá. Si es necesario, les arregla alguna prenda de vestir. Es que esa niñera española afincada en Montevideo, dispuesta y atenta, también era modista y cosía por encargo.
Hasta 2018, la periodista y escritora Laura Ramos, hija del escritor y político trotskista Jorge Abelardo Ramos -fundador de la corriente de pensamiento conocida como “izquierda nacional”- y Faby Carvallo, feminista de izquierda, ignorará la historia oculta detrás de una fachada, un alias, una misión. Ignorará, por ejemplo, que el verdadero nombre de la señora con la que pasaban sus tardes no era María Luisa, sino África de las Heras (1909-1988), y que la falsa niñera y modista era una espía de alto rango, uno de los más destacados y condecorados agentes de inteligencia de la Unión Soviética.
Ignorará que esa señora de “pelo entrecano, falda larga, blusa discreta”, infiltrada en los círculos trotkistas de Montevideo, había participado junto con Ramón Mercader en el asesinato en México de León Trotski, a quién consideraba un traidor de la revolución; que se tiró en paracaídas sobre las tropas nazis en Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial; que conquistó en París al escritor uruguayo Felisberto Hernández con el único objetivo de obtener la ciudadanía oriental y que, una vez dentro del ambiente intelectual y político de Uruguay, estuvo al frente de la red de espionaje de la KGB en Sudamérica.
Fue su hermano Víctor, en un viaje a Montevideo, quien escuchó la frase que lo conmocionó y dio origen a esta investigación histórica de Laura: “La modista que los cuidaba a ustedes era una espía de élite”. Fue Víctor quien le acercó documentos, novelas y artículos periodísticos a su hermana y le insistió para que contara lo que la autora narra magistralmente en Mi niñera de la KGB (Lumen). Esta pesquisa la agarró de las solapas durante cinco años y no la soltó, reconoce Laura Ramos en diálogo con este diario. Viajó a África, Inglaterra, Cuba y Montevideo, recolectó testimonios y documentos y entrevistó a amigos de sus padres y a los “niños de María Luisa”.

“Llegaré a descubrir que nuestra niñera envenenó a su marido, un espía italiano, en la misma casona de Punta Carretas donde nos daba la leche por las tardes, a la salida de la escuela. Una grabación espeluznante me develará un segundo crimen: su participación en el asesinato de Trotsky”, escribe Ramos en el inicio de un libro que es mucho más que un relato fascinante que va tras las huellas de África de Las Heras y sus distintos nombres de guerra y misiones. Es, también, la reconstrucción de un clima de época, de la propia infancia y de la figura de su madre, a quien la autora le dedica el texto.
Amante de la literatura inglesa del siglo XIX, Ramos es autora de Infernales: la hermandad Brönte y Las señoritas, una investigación sobre 20 de las 61 maestras que Sarmiento trajo a la Argentina en el siglo XIX para llevar adelante su proyecto educativo.
-Cuando uno lee Mi niñera de la KGB, se entiende que hayas puesto en pausa tu romance con la literatura del siglo XIX y hayas decidido saltar al siglo XX para contar esta historia. Es demasiado tentadora para dejarla pasar. En 1995, en el velatorio de tu mamá, ya circulaban algunos rumores sobre María Luisa, pero era lógico que, en ese momento, no les prestaras atención.
-Sí, fueron dos fuentes, dos espías soviéticos arrepentidos los que revelaron quién era la modista. Uno se refugió en Inglaterra y el otro en Estados Unidos. Uno de ellos, [Pável] Sudoplátov, exjerarca de la KGB y jefe de María Luisa, publica en 1994 Misiones especiales, sus confesiones sobre todos los operativos, secuestros, homicidios y sabotajes de la red de espías. Da detalles de todo y menciona a María Luisa “como su mejor agente”. Sudoplátov publica eso en tiempos en que se murió mi mamá. El rumor corrió, pero mi hermano y yo ni nos enteramos. Estábamos muy lejos. La vida te lleva por otros caminos y nunca más volvimos a Montevideo. A veces pasábamos por ahí, pero para ir a la playa. Nunca nos reunimos con nuestras amistades o con las amistades de nuestros padres. Recién en 2018, Víctor va a Montevideo y un historiador le dice: “Montevideo es un nido de espías. La modista que los cuidaba a ustedes era una espía de élite”. Y mi hermano vino conmocionado. Al principio me resistí muchísimo. En ese momento yo estaba escribiendo el libro sobre las maestras de Sarmiento. No me interesaba otra cosa, me negaba, no quería leer nada. Mi hermano me traía bibliografía, me traía artículos periodísticos y las novelas sobre María Luisa, porque había un montón. En El hombre que amaba a los perros, por ejemplo, Leonardo de Padura la pone a ella como personaje. Y yo no quería leer nada. Al principio, me resistí muchísimo. Yo quería huir del pasado, de la vida de mis padres, de sus amigos y amantes, de la revolución. Era muy refractaria a volver a eso.
-Pero en algún momento decidís viajar a Montevideo.
-Sí, a veces veraneaba en La Pedrera, o sea que pasaba por Montevideo, por la casa de mi infancia en Malvín, donde transcurrieron muchas de estas historias. Ese edificio tan simpático sigue en pie. Yo pasaba por la casa, pero trataba de no detenerme. Y en uno de estos viajes me detuve y ahí fue que me reencontré con una amiga de la infancia, de la familia Benvenuto, que también fue muy cooptada por la niñera. Ella guarda la asadera en la que María Luisa, yo le digo María Luisa, había llevado una tarta pascualina. Se hacía la que cocinaba, pero no le interesaba cocinar. Una vez que empecé, me involucré totalmente. No había manera de salirse.
-Como en tus libros anteriores, este es un libro de investigación: te basás en datos, documentos, testimonios. No hay fabulaciones ni especulaciones.
-Exacto, no es una novela. Es un libro contra las novelas, digamos. No tengo nada en contra de las novelas como obras literarias, son buenísimas, pero está escrito en contra de la no documentación.
-África de las Heras, con sus diversos alias, tuvo una vida cinematográfica. Es como un palimpsesto. Heroína para algunos, asesina para otros, casi una madre para uno de los chicos que cuidó. ¿Qué retrato harías de esta mujer?
-Planteás el núcleo del libro y tiene que ver con un dilema moral. Porque el dilema moral es lo que plantea Ernesto Laclau, un filósofo que formó parte de un partido que tenía mi padre, eran amigos, frente a una pregunta de mi padre. Laclau se va de Buenos Aires y del partido de mi padre a vivir a Inglaterra en la década del 60. Se va a seguir su carrera. Entonces, se despiden en un bar de la Avenida Córdoba. Esto me lo contó Laclau. Se despiden, mi padre cruza la avenida Córdoba y al otro lado de la avenida, le grita a Laclau: “¡Laclau! ¿Usted justificaría Kronstadt?” Kronstadt era un barco de unos marineros soviéticos que, después de la Revolución, se alzaron pidiendo alguna cuestión gremial, haciendo un reclamo, y a los que Trotsky, que era jefe del Ejército Rojo, aplastó. Y Laclau le dice, “bajo determinadas circunstancias, sí”. Evidentemente, se preguntaban eso porque estaban pensando en términos de tomar el poder. O sea, ellos están pensando en este dilema. Y yo pienso que María Luisa justificaría, justificó Kronstadt. Yo no justificaría Kronstadt. Pero ella es del siglo XX. Es un libro del siglo XX, son personajes del siglo XX, y no sé si vale juzgarlos con la mente del siglo XXI. Somos distintos, pensamos distinto.
-El nombre que África eligió dentro de la KGB era ¨Patria”. Y su patria, finalmente, eran la URSS y la revolución. En ese contexto, era lógico cualquier justificación.
-Sí, sí, ella decía que era Patria porque su patria era de la Unión Soviética. Ella había renegado de España y de su nacionalidad española. Esto se cruza mucho con otro libro mío, Infernales, sobre los hermanas Brontë y con Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë. Porque María Luisa era un poco como Heathcliff, un gitano de piel oscura. Ella era morena en una familia de rubios, con el pelo medio mota. Les decía a los amigos que era hija ilegítima de una gitana. Se deshizo de la nacionalidad española y adoptó la soviética. Era un gran honor para un comunista en esa época que le ofrecieran la nacionalidad. Ella la adoptó y tomó este nombre, Patria. Entonces, sí, ella justificaba Kronstadt. En esos términos, ella podía ser una heroína y también una asesina. Pero en términos prácticos, se tiró en paracaídas sobre las tropas nazis en Ucrania, sobre la retaguardia alemana en Ucrania. Eso está documentado. No está tan documentado el hecho de que ella salvara republicanos españoles haciendo cruzar los Pirineos. Eso lo saqué de blogs de republicanos españoles. Para un académico tal vez no es un documento muy creíble, pero es un rumor y yo lo incluyo. También se infiltró en el secretariado de Trotsky en México, en Noruega. Para ella, Trotsky no era un héroe: era un traidor. Stalin lo quería matar no porque tuviera una obsesión personal con Trotsky, aunque seguramente la tenía. Lo quería matar porque Trotsky estaba activando en su contra permanentemente. Estaba escribiendo continuamente, denunciando los crímenes, denunciando las traiciones de la Revolución. Entonces, era considerado un enemigo. Y ella se metió en el secretariado del enemigo número uno del jefe de su Revolución para participar en su asesinato.
-Vos contás la relación de África con Ramón Mercader, el asesino de Trotsky y su madre, Caridad.
-Eran amigos y ella después continuó la amistad con Mercader en la Unión Soviética. Se visitaban mutuamente. Tal vez fueron amantes, como dice Leonardo Padura. También dice que tuvieron un hijo. Eso es prácticamente imposible en el marco de lo de lo que era la vida de ella, porque la tenemos bastante documentada.
-Es espeluznante. Ustedes eran hijos de padres trotskistas al cuidado de una de las agentes que participó en el asesinato de Trotsky. Y tu madre llegaba a esa casa con los libros trotskistas editados por tu padre.
-Sí, mi madre llegaba con estos libros que le daba mi padre. La editorial se llamaba Coyoacán, el nombre del barrio de Trotsky en México. Se le debe haber puesto la piel de gallina al escuchar el nombre de la editorial. Mi padre tomaba artículos que había escrito Trotsky en México sobre América Latina y los convertía en un librito, porque los libritos de Coyoacán eran chiquititos y finitos. Mi padre no vivía con nosotros, vivía en Buenos Aires, pero nos visitaba cada veinte días y llegaba con libros. Eran invendibles, pero en los años sesenta la gente compraba esos libros.
-Decías que al principio te resistías a volver a tu historia personal y aquellos años de la infancia. ¿Te dio miedo, angustia, incomodidad? En la investigación hay descubrimientos de orden íntimo, como que uno de los amigos de tu mamá era, en realidad, su amante.
-Sí, me dio un poco de incomodidad, pero mi madre era una persona muy militante del feminismo antes de que existiera el feminismo como un movimiento tan organizado, como fue después. Entonces, ella era desafiante en estas cosas. Ella decía que a los 18 años los chicos tenían que tener relaciones sexuales y a mí me mandaba de campamento a los 13. Yo odiaba ir a la carpa y todas esas cosas, pero ella me mandaba para que viviera aventuras. O sea, era una militante del “vivir peligrosamente”, que era una especie de dogma y leitmotiv de los años cuarenta. Y yo solo quería leer Mujercitas. Entonces, este es un libro sobre dilemas morales y políticos, pero también personales, en el sentido de “voy a develar estas historias de mi madre”. En todas las biografías que hay de Juan Carlos Onetti y de los otros personajes que lo rodeaban está Fabi, mi madre, como personaje, con todas sus aventuras sexuales. Y se cuentan ahí. Ella estaba orgullosa de eso. Para ella era como su militancia, su lucha, la liberación de la mujer. Entonces pensé que a ella le habría gustado que yo la plantara como lo que era, porque siempre estaba opacada por mi padre. Si bien para la moral burguesa que ella detestaba yo la estaba exponiendo en sus aventuras, para su propia moral y la de sus amigas, no: la estaba reivindicando.
-¿Te preguntaste cómo reaccionarían tus padres frente a esta historia develada?
-Mi padre se moriría de risa, porque era un tipo con humor. O sea, él buscaba el chiste y la risa en todo, se hubiera muerto de risa, pero en el fondo también de espanto por el detalle: Trotsky. Todos los grandes héroes de mi padre eran todos héroes derrotados. Trotsky, la causa de Malvinas, Manuel Ugarte, que era un historiador y un pensador socialista e antiimperialista que no tuvo éxito. Él siempre se apasionaba por las causas perdidas. Mi padre se debe haber sentido identificado con Trotsky porque él era pelirrojo, judío, zurdo, usaba anteojos y era muy flaquito. Siempre nos inoculó amor hacia Trotsky. Y mi madre, como era una persona divina, me regalaba libros porque yo era muy lectora. Leía todo. Como me gustaba Louisa May Alcott, un día me trajo la obra selecta de Alcott. Cuando vinimos a Buenos Aires de Montevideo, fue un horror para mí. Vivíamos en un departamento lleno de colchones, venían veinte compañeros y se quedaban a dormir, iban a las marchas. Yo lo detestaba, pero a la vez estaba presa de eso, porque en Buenos Aires al principio no conocíamos a nadie. Yo no quería eso. Quería otra vida. Quería una vida como la de Mujercitas.
CRONISTA DE FINA MIRADA
Perfil: Laura Ramos
Laura Ramos nació en Buenos Aires en 1956. Vivió en esta ciudad, Montevideo y México. Es periodista y escritora.
Estudió Humanidades en universidades de Córdoba y de Buenos Aires.
Es hija de Faby Carvallo, reconocida feminista, y de Jorge Abelardo Ramos, historiador y político de izquierda.
Escribió crónicas y columnas en LA NACION, Clarín y Página 12.
Es autora de Buenos Aires me mata, La niña guerrera, Infernale. Las hermanas Brontë y Las señoritas.
Una de sus obras fue llevada al cine por Beda Docampo Feijóo en el filme Buenos Aires me mata.
Recibió el Premio de la Crítica al Mejor Libro de Creación Literaria 2021 de la Fundación El Libro y el Diploma al Mérito Konex 2024.
Abordar la figura de Raúl Alfonsín desde su vínculo con los intelectuales implica examinar una de las dimensiones más interesantes y sustantivas de su proyecto y liderazgo políticos. El interés en analizar su relación con el campo intelectual, así como la influencia de este en la construcción del discurso “Convocatoria para una convergencia democrática”, conocido como el discurso de Parque Norte, se inscribe en el proceso político e histórico del alfonsinismo, cuyo punto de mayor densidad conceptual y proyección política puede situarse en 1985.
Durante su presidencia, Alfonsín rompió con ciertas prácticas tradicionales del radicalismo y configuró un liderazgo apoyado no solo en cuadros partidarios, sino también en intelectuales provenientes de diversas tradiciones ideológicas.
Es posible identificar diversas etapas en el desarrollo político-intelectual y en la formación política de Alfonsín. La primera corresponde a su formación universitaria en las décadas de 1940 y 1950, cuando se graduó de abogado. Durante la segunda, a comienzos de los años sesenta, su pensamiento estuvo influenciado por las corrientes socialcristianas y socialdemócratas; asimismo, se interesó por lecturas como la de Bernstein y de los socialistas suecos de la época. En el ámbito local, estableció vínculos con intelectuales como López (liberal antiperonista de izquierda), Carranza y otros con sólida formación política y académica.
Hacia fines de los años sesenta, en una tercera etapa, profundizó su diálogo con profesionales e intelectuales que reflexionaban sobre la crisis política argentina y el autoritarismo. Durante el gobierno de facto de Onganía, publicó artículos de opinión en la revista Inédito bajo el seudónimo Alfonso Carrido Lura, para evitar la persecución de la dictadura.
La cuarta etapa, entre los años setenta y comienzos de los ochenta, resultó decisiva para la construcción de su liderazgo. Alfonsín se vinculó con la masonería, pero también con intelectuales destacados como Dante Caputo, Elba Roulet y Sabato; y participó en organizaciones como el CISEA, el CEDES y el CPP. Roulet, con su formación académica francesa, influyó en el pensamiento estructurado de la época.
La quinta etapa coincide con su presidencia. Durante esos años, se vinculó y articuló con diversos espacios intelectuales de relevancia. Entre ellos, el Club de Cultura Socialista, uno de cuyos referentes más destacados era José Aricó; el Grupo Esmeralda, integrado por Juan Carlos Portantiero, Emilio De Ípola, y Fabián Bosoer, entre otros. Asimismo, mantuvo un estrecho diálogo con círculos de filósofos y juristas provenientes de la SADAF, como Martín Farrell, Jaime Malamud Goti, Genaro Carrió y Carlos Nino; quienes acompañaron y enriquecieron el debate teórico-político de la época. En este marco debe situarse el discurso “Convocatoria para una convergencia democrática”, pronunciado el 1° de diciembre de 1985 en Parque Norte.
Finalmente, en las décadas de 1990 y 2000, ya fuera del poder, Alfonsín profundizó su reflexión teórica, especialmente en oposición al neoconservadurismo. Sus lecturas incluyeron autores como Rawls, Dahl, Habermas, O’Donnell, Nino, Dworkin y Popper, entre otros. Obras suyas como Memoria política, Democracia y Consenso y, especialmente, Fundamentos de la República Democrática condensan esa maduración intelectual. En 1991, fue investigador invitado en el Wilson Center, en Washington, donde profundizo el estudio sobre Teoría del Estado, experiencia que enriqueció su mirada teórica. Por todo lo visto hasta aquí, es pertinente preguntarse si Alfonsín fue un “intelectual orgánico” del radicalismo argentino en términos gramscianos; es decir, aquel que teoriza y le da fundamento doctrinario y filosófico a su organización política.
El vínculo que entabló con el campo intelectual resultó decisivo en la gestación del discurso “Convocatoria para una convergencia democrática”. Para la redacción de este discurso, recibió la colaboración activa de Portantiero, De Ípola, Bosoer, Nino y discípulos de este último, entre otros. Este documento constituye el último texto doctrinario elaborado orgánicamente por la Unión Cívica Radical y es considerado la más reciente actualización doctrinaria del radicalismo argentino.
En dicho discurso, Alfonsín procuró articular tradiciones teóricas que históricamente habían transitado en tensión: las corrientes de izquierda democrática y el liberalismo político, con un énfasis particular en este último. El objetivo central consistía en fundar un Estado legítimo sustentado en tres pilares fundamentales, denominado el trípode alfonsinista: la participación política, la ética de la solidaridad y la modernización institucional del Estado. Esta arquitectura alfonsinista solo podía consolidarse mediante un pacto político amplio entre los sectores progresistas que asegurara la estabilidad y permanencia del régimen democrático.
La noción de pacto constituye, en este sentido, uno de los puntos de contacto más significativos entre el pensamiento alfonsinista y el liberalismo político contemporáneo. Tanto en su concepción general como en el discurso de Parque Norte en particular, es posible advertir la impronta de John Rawls, cuyas obras Alfonsín estudió detenidamente y sobre quien también escribió. De este autor retoma, fundamentalmente, la idea de un liberalismo igualitario: un orden político que combina la garantía de las libertades básicas con la exigencia de justicia como equidad en favor de los sectores menos aventajados.
Desde esta perspectiva, puede comprenderse la búsqueda alfonsinista de equilibrio entre libertad e igualdad. Lejos de concebirlas como principios antagónicos, las entiende como dimensiones complementarias de una sociedad democrática. La libertad individual solo puede desplegarse plenamente en un marco de igualdad sustantiva y la igualdad requiere, a su vez, del respeto irrestricto por las libertades fundamentales. De esa articulación, surge la noción de “ética de la solidaridad”, concebida como fundamento normativo de una democracia social que aspira a integrar justicia y pluralismo.
La década de 1980 representó, en la historia argentina, un momento excepcional de convergencia entre pensamiento y acción política. A diferencia de etapas previas, pero también de las posteriores, caracterizadas por la escisión entre el campo intelectual y el poder, se produjo entonces una articulación fecunda orientada a la reconstrucción institucional del país. Recuperar hoy esa armonía entre teoría y praxis resulta imprescindible en un contexto atravesado por la aceleración social, la fragmentación del debate público, la incertidumbre política, los antagonismos, la lógica amigo-enemigo y las aspiraciones hegemónicas.
La etapa radical iniciada en 1983 demuestra que la articulación entre reflexión teórica, praxis política y liderazgo no sólo es posible, sino también indispensable para fortalecer la convivencia democrática, construir un proyecto de país renovado e insertar a la Argentina en el siglo XXI como protagonista y no como mero actor subordinado en el escenario de los países desarrollados. La experiencia alfonsinista invita a reconsiderar el papel de las ideas en la vida pública y a reinstalar el debate político e intelectual como componente esencial de la acción política.
Alfio Germán Acosta es licenciado en Sociología y Ciencia Política por la UNC, doctorando en Ciencia Política; autor del libro Raúl Alfonsín y los intelectuales. Una aproximación al liberalismo político desde Parque Norte, con prólogo de Martín Farrell y estudio preliminar de Fabián Bosoer (Universidad Nacional de Córdoba y EUDEBA)
A pesar de que sus correligionarios le votan todo al gobierno de Javier Milei, el histórico dirigente radical santafesino, Luis Alberto “Changui” Cáceres tildó al presidente de “psicótico” y planteó una manera de que fuera el propio Milei el que de por finalizado su mandato
“Por ahí se pega un tiro en la cabeza y nos soluciona el problema” dijo Cáceres y encendió la polémica.
El Changui, aseguró que Milei “hace zafarranchos cada dos por tres y cuando no lo tienen muy controlado o muy medicado el tipo se tira un tiro en la rodilla o un tiro en un pie”.
Marcelo Gallardo y River Plate tienen un vínculo imposible de borrar. Tras una segunda oportunidad como técnico, este jueves será el último partido del Muñeco y el club lo quiso despedir como se merece.
Más allá de los miles de fanáticos que hoy se acercan al estadio para despedirlo, el club subió a sus redes este video que hace un repaso por la vida del DT.
Desde sus primeros pasos con la camiseta de la banda, su etapa de jugador y obviamente como técnico, consiguiendo títulos tanto a nivel local como internacional y el inolvidable triunfo frente a su histórico rival en España, un hito que ningún riverplatense olvidará jamás y que le deben, sin lugar a dudas, al técnico que hoy se despide.
Los libertarios creen que pueden cambiar las reglas del juego a su antojo y hacer votar a los senadores cuando ellos quieran, aún interrumpiendo los discursos. Pero no.
José Mayans, que tiene varios años como legislador, tuvo que explicarle al senador Bartolomé Abdala, que en ese momento estaba haciéndose cargo de la presidencia de la Cámara, que no puede hacer cualquier cosa.
Y es que Abdala propuso votar una lista de oradores como si eso no se acordara previamente.
Mayans calificó de vergonzoso el pedido del presidente provisional del cuerpo y le dijo que si quieren podrían cerrar el Senado y hacer lo que se les cante las pelotas. Los libertarios todavía no entendieron lo que quiso decir.
Una vez más los libertarios quisieron hacer trampa e introducir modificaciones en la ley de glaciares que se estaba discutiendo en el recinto y que no habían sido tratadas en comisiones.
Sin adelantar nada distribuyeron por las bancas unos papeles con las modificaciones, tan a último momento que las hojas ni siquiera tenían el logo del Senado.
Esta vez senadores justicialistas como Ana Marks y Daniel Bensusán hicieron público ese espurio intento y los dejaron en evidencia ya que ni siquiera los que lo iban a votar sabían de qué se trataba el texto.
Lo mismo había sucedido con el artículo 44 de la Reforma Laboral que finalmente tuvieron que dar de baja pero que, según reconoció Patricia Bullrich, sirvió para aprobar cosas aún peores.
Desde que Gallardo anunció que se va de Nuñez, algunos hinchas y comunicadores volvieron a amarlo y respetarlo. En las redes le armaron, el club le dedicó un video emotivo y los hinchas, los de verdad, volvieron a ratificar su respeto y agradecimiento en el estadio con una ovación infernal.
Y en cambio, el Monumental silbó e insultó a los jugadores desde que pisaron el campo de juego, y cuando fueron anunciados en la pantalla.
El Millonario venció 3-1 a Banfield por la fecha 7 de la Liga con goles de Lucas Martínez Quarta, Sebastián Driussi y el pibe Joaquín Freitas; en tanto Mauro Méndez había empatado para el Taladro.
GOLES Y RESUMEN DEL PARTIDO
Nuevo ciclo en River.
Y los hinchas siguieron en las redes, los insultos del Monumental:
> Como juegan los mercenarios de los jugadores de #RiverPlate cuando anuncian la despedida de gallardo: pic.twitter.com/hBTxfJDxOx
>
> — nse🤷🏽♂️ (@alez5carp) February 26, 2026