ESPECTÁCULO

Le colocaron una tobillera electrónica a Marcelo Porcel tras ser visto en Luján

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Marcelo Eduardo Porcel, procesado por presuntos delitos sexuales contra diez adolescentes, ya tiene colocada una tobillera electrónica.

La medida se concretó este miércoles 3 de junio, luego de que en los últimos días circularan imágenes suyas en la Basílica de Luján sin el dispositivo de rastreo que la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional había ordenado implementar “de inmediato” al confirmar su procesamiento.

Luego del episodio, Porcel se presentó en una dependencia de la Policía de la Ciudad encargada del sistema de monitoreo, donde finalmente se le colocó el equipo de geolocalización.

La secuencia previa había generado fuerte repercusión. El domingo, un video difundido por televisión y replicado en redes mostró a Porcel participando de una misa en la Basílica de Luján, sin que se advirtiera la tobillera que la Justicia había dispuesto pocos días antes.

Esa aparición abrió un nuevo foco de polémica porque la medida de control ya había sido anunciada por la Sala IV, aunque todavía no estaba ejecutada. El dispositivo había sido solicitado pero no se coloca de forma instantánea; además, remarcaron que Porcel no tenía restringida su libertad ambulatoria, siempre que no se ausentara de su domicilio por más de 24 horas sin autorización y respetara las prohibiciones de acercamiento y contacto con los denunciantes.

El punto de partida de esta nueva etapa judicial fue la resolución dictada el 28 de mayo por la Sala IV de la Cámara, integrada por los jueces Ignacio Rodríguez Varela, Julio Marcelo Lucini y Hernán Martín López.

Ese tribunal confirmó el procesamiento que había dictado en abril el juez Carlos Bruniard y, al mismo tiempo, rechazó el pedido de prisión preventiva impulsado por la querella. Sin embargo, endureció las medidas cautelares: ordenó la “inmediata colocación de un dispositivo permanente de rastreo y geolocalización” sobre el cuerpo del empresario, ratificó la prohibición de salida del país, mantuvo el embargo sobre sus bienes y dispuso la entrega de dispositivos duales de alerta para las presuntas víctimas ante un eventual incumplimiento de las restricciones.

La causa se inició en 2024 a partir de denuncias de adolescentes y sus familias. El expediente investiga hechos que habrían ocurrido en reuniones organizadas en domicilios y otros ámbitos vinculados a Porcel, y que —de acuerdo con la acusación— involucraban a compañeros de colegio de sus hijos, de entre 11 y 15 años.

En esta etapa del proceso, la Cámara entendió que había elementos suficientes para sostener la imputación por abuso sexual gravemente ultrajante agravado, corrupción de menores y producción de representaciones sexuales de un menor, con base en testimonios recogidos en Cámara Gesell, peritajes y material secuestrado durante los allanamientos.

La aparición en Luján, por eso, cayó en el peor momento posible para la defensa pública del caso. No sólo porque ocurrió a pocos días de la confirmación del procesamiento, sino porque dejó al descubierto el desfase entre la orden judicial y su cumplimiento efectivo.

Desde la representación de algunas de las familias denunciantes se había señalado que la resolución hablaba de una implementación inmediata, mientras que en el video del domingo no se observaba ningún control visible. Recién este miércoles, con la colocación del dispositivo, la medida pasó del papel a la práctica y la causa sumó un nuevo capítulo, ahora con monitoreo electrónico activo.