ESPECTÁCULO

La sorpresiva revelación de la autopsia de Ana Lía Corte: cómo murió la mujer que apareció descuartizada en Bariloche

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La autopsia de Ana Lía Corte arrojó este miércoles el dato más esperado y, al mismo tiempo, el que cambió de manera decisiva el rumbo de la investigación en Bariloche: según el informe preliminar del Cuerpo Médico Forense, la mujer de 52 años murió por un paro cardíaco no traumático.

El resultado fue difundido por el Ministerio Público Fiscal de Río Negro, que además informó que los restos hallados no presentaban indicios de criminalidad, una conclusión central para una causa que hasta horas antes se movía entre la conmoción, la incertidumbre y la sospecha de un posible crimen.

La confirmación impactó especialmente por el contexto en el que apareció el cuerpo. Ana Lía Corte llevaba 18 días desaparecida y había sido buscada intensamente desde el 8 de mayo, cuando fue vista por última vez en Bariloche. El hallazgo se produjo en el barrio Arrayanes, en una zona de barranco cercana al cementerio municipal, y desde el primer momento el estado de los restos generó enorme conmoción.

Sin embargo, el informe forense precisó que ese deterioro no respondía a una agresión humana, sino a la acción de animales presentes en el lugar, un dato que fue clave para despejar las hipótesis más alarmantes que habían empezado a circular tras el hallazgo.

Otro punto decisivo del resultado de la autopsia fue la identificación oficial de la víctima. De acuerdo con la información difundida por el MPF, la confirmación de que los restos pertenecían a Ana Lía Corte se logró mediante una pericia papiloscópica, es decir, a través de las impresiones dactilares obtenidas sobre el cuerpo.

Esa constatación forense terminó de formalizar lo que la familia ya sospechaba desde la noche anterior, cuando allegados reconocieron pertenencias halladas en la escena. Una vez concluida la autopsia, los restos fueron entregados a sus familiares, que además recibieron personalmente los detalles del análisis realizado por los especialistas.

El caso había mantenido en vilo a Bariloche durante más de dos semanas. Según la reconstrucción judicial y periodística, Ana Lía Corte fue vista por última vez el viernes 8 de mayo, cuando abordó un colectivo de la línea 51. Las cámaras de seguridad del transporte público se convirtieron en la pista más concreta de la investigación porque permitieron reconstruir parte de sus últimos movimientos y orientar los rastrillajes hacia sectores específicos de la ciudad.

A partir de esas imágenes, la búsqueda se concentró en distintas zonas del sur barilochense, entre ellas la barda del Ñireco y áreas próximas al arroyo, hasta que finalmente se produjo el hallazgo que cerró el tramo más angustiante del expediente.

El resultado preliminar de la autopsia no sólo aportó una causa de muerte, sino que además permitió descartar, al menos por ahora, la hipótesis de homicidio. Ese punto es particularmente importante porque el estado en que apareció el cuerpo había abierto un escenario de máxima sensibilidad pública.

De hecho, la causa se encontraba atravesada por dudas muy fuertes sobre la posibilidad de un ataque o de una intervención de terceros. Sin embargo, la información oficial difundida este 27 de mayo fue contundente al señalar que no había signos de criminalidad y que la muerte fue consecuencia de un episodio cardíaco no traumático.

En paralelo, el expediente también había estado marcado por la reconstrucción de las últimas horas de Ana Lía antes de desaparecer. Durante los días de búsqueda se desplegaron operativos con participación de la Policía de Río Negro, Bomberos Voluntarios, el COER, el Gabinete de Criminalística y otras áreas judiciales y de seguridad.

Esos procedimientos incluyeron rastrillajes en sectores de difícil acceso, zonas descampadas, estructuras abandonadas y distintos puntos de la ciudad y sus alrededores. El hallazgo en Arrayanes, finalmente, puso fin a esa etapa y permitió que la investigación pasara del intento de localización al análisis forense de las circunstancias de la muerte.