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Cómo son y cómo llegan Mauritania y Zambia, las selecciones africanas que se enfrentarán a Argentina en la previa al Mundial

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Buenos Aires, 20 Marzo (NA) – A poco más de dos meses del inicio del Mundial 2026, la Selección Argentina ya tiene definidos los dos amistosos con los que buscará ajustar detalles antes de la defensa del título: primero ante Mauritania y luego frente a Zambia, dos rivales africanos de escaso roce con la “Albiceleste”, pero con recorridos, realidades y contextos muy distintos entre sí.

Entre una federación en pleno crecimiento y otra con una historia continental mucho más pesada, ambos seleccionados aparecerán en la agenda de Lionel Scaloni como las últimas pruebas antes de la gran cita. Aquí, un informe exclusivo de la Agencia Noticias Argentinas.

MAURITANIA: UN FÚTBOL DE CONSTRUCCIÓN RECIENTE, MÁS FEDERATIVO QUE MARKETINERO

Mauritania es un país con capital en Nouakchott, una superficie de 1.030.700 km² y presidido por Mohamed Ould Ghazouani. En términos de desarrollo, su agenda económica está muy vinculada a minería, energía y mejora de condiciones de vida rurales, algo importante para entender por qué el crecimiento del fútbol allí suele venir más por inversión institucional e infraestructura que por una tradición profesional consolidada.

En el plano futbolero, la federación es la FFRIM y su presidente es Ahmed Yahya, un dirigente muy influyente en el desarrollo reciente del fútbol mauritano y reelecto en 2023 para un nuevo mandato. El seleccionado masculino hoy es dirigido por el español Aritz López Garai.

Bajo esa conducción institucional, la federación empujó una agenda muy fuerte de infraestructura: FIFA destacó inversiones del programa Forward para estadios y centros de entrenamiento, la modernización del estadio Cheikha Boïdiya y hasta la apertura en 2025 de la primera FIFA Talent Academy de África en Mauritania.

Su competencia doméstica gira alrededor de la Super D1, una liga profesional de 14 equipos, y de la Coupe du Président. La federación también organiza Super D2, Supercopa, torneos juveniles, futsal, beach soccer y fútbol femenino.

El club que marca el pulso es FC Nouadhibou, señalado como el más ganador y también como el campeón reciente, además de haber firmado un hito continental al meterse en la fase de grupos de la Champions africana y conseguir allí una victoria histórica ante Pyramids.

¿Por qué no fue al Mundial? Porque en las Eliminatorias africanas nunca estuvo realmente en carrera. En el Grupo B, después de seis fechas tenía apenas 2 puntos y marchaba último, muy lejos de RD Congo, Senegal y Sudán. Más adelante siguió rezagado, y Senegal terminó sellando la clasificación al ganarle 4-0 en la última jornada.

En África el formato no perdona: clasifican directo los ganadores de grupo, y sólo los cuatro mejores segundos acceden a una instancia extra. Mauritania quedó fuera mucho antes de la definición.

Mauritania no tiene una estrella global. Sus nombres más reconocibles son de circuito africano, como Mohamed Dellahi Yaly entre los más emblemáticos del seleccionado, y perfiles como El Hacen El Id o Moulay Ahmed Khalil “Bassam” en torneos continentales.

Su gran “momento de gloria” no fue un título, sino el salto competitivo reciente: desde 2019 logró clasificarse a tres Copas de África consecutivas, y en 2024 consiguió algo histórico al vencer a Argelia y meterse por primera vez en los octavos de final de una AFCON. Eso, para Mauritania, vale casi como una fundación simbólica de su fútbol moderno.

ZAMBIA: OTRA ESCALA HISTÓRICA, OTRA DENSIDAD DE FÚTBOL

Zambia juega en una categoría histórica distinta. Es un país de África austral, sin salida al mar, rico en recursos naturales y con una economía muy ligada a la minería; hoy su presidente es Hakainde Hichilema. El contexto social también importa: el Banco Mundial remarca niveles de pobreza todavía muy altos, aunque en 2025 registró una aceleración económica apoyada en agricultura, minería y servicios. En Zambia, a diferencia de Mauritania, el fútbol no se está “inventando” ahora: ya forma parte de una tradición nacional arraigada.

La federación es la FAZ y desde 2025 está presidida por Keith Mweemba, tras su elección de ese año. En el seleccionado masculino, FIFA registra a Moses Sichone como entrenador. Zambia tiene además una estructura más madura de competencia: la Super League es profesional, se juega con 18 equipos, el club más laureado es Nkana FC y el campeón vigente es Power Dynamos. A eso se le suma la ABSA Cup, una copa nacional de eliminación directa con formato amplio, y la Charity Shield, que abre la temporada entre campeones. Es decir: más clubes con peso propio, más tradición y más cultura de torneo.

También en clubes Zambia tiene una biografía más seria. Nkana llegó a la final de la antigua Copa de Campeones de África en 1990 y Power Dynamos ganó la Recopa africana de 1991, un logro internacional que ningún club mauritano rozó jamás. Ese peso específico explica por qué, aunque hoy no sea potencia, Zambia sigue cargando un apellido futbolero mucho más respetable en el contexto africano.

¿Por qué Zambia no fue al Mundial? Porque le tocó un grupo muy condicionado por el dominio de Marruecos. Compartió el Grupo E con Marruecos, Tanzania, Níger y Congo, en una zona además alterada por la retirada de Eritrea. En septiembre ya estaba tercero, con 6 puntos, detrás de Marruecos y Tanzania; después, Marruecos selló el primer puesto y Zambia terminó de complicarse cuando perdió en casa 0-1 ante Níger, un partido que le podía cambiar la tabla y la dejó cuarta. En un sistema donde sólo el primero clasifica directo y apenas algunos segundos siguen con vida, esa pérdida de puntos fue letal.

Sus figuras sí tienen otra dimensión. En el masculino, el nombre más visible hoy es Patson Daka. Pero sin dudas, el gran relato pasa por la memoria: Zambia fue campeón de África en 2012, una consagración enorme y cargada de emoción porque llegó casi dos décadas después de la tragedia aérea de 1993 que golpeó al seleccionado.

El capitán de aquel título fue Christopher Katongo, elegido además mejor jugador del torneo. Y hay un agregado moderno muy fuerte: hoy la rama femenina le da a Zambia una visibilidad global incluso mayor que la masculina, con figuras como Barbra Banda y Racheal Kundananji y una selección femenina que ya se clasificó tempranamente a la próxima Copa Africana.

¿ARGENTINA ALGUNA VEZ JUGÓ CONTRA ELLAS?

En la base de partidos A internacionales de 11v11 no aparece un antecedente oficial de la Selección mayor argentina ni ante Mauritania ni ante Zambia, así que estos cruces se presentan como emparejamientos inéditos a nivel absoluto. Con Mauritania sí hubo antecedentes en juveniles: selecciones argentinas la enfrentaron en L’Alcúdia en 2018, 2019 y 2023.

En definitiva, Mauritania es una selección en expansión institucional, con obra, orden federativo y primeros hitos continentales; Zambia, en cambio, sigue siendo un país con memoria futbolera, clubes pesados y un título africano que todavía le da espesor histórico. No son dos “africanos exóticos” más: uno representa el crecimiento; el otro, una tradición que no siempre logra volver a estar a la altura de su pasado.

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