“Podrías ser mi hijo, Pulga”, le decía Eber Carlos en off. “Pero gracias a Dios no lo soy, Motosierra humana”, se defendía entre risas Lionel Andrés. “Tenés razón: te morirías de hambre”, cierra el primero antes de comenzar su reportaje con el segundo en un entrañable grabador Panasonic.
Transcurría julio de 2006, Messi (por entonces de 19 años) acaba de volver de Alemania 2026, su primer Mundial, y Ludueña (por entonces de 44) lo esperaba agazapado, pero no para hacharlo (tal los antecedentes en cancha del personaje humorístico creado por el actor Luis Rubio), sino para consumar una hilarante entrevista producida por GENTE que hoy, en medio de la sexta Copa del Mundo del mejor futbolista del planeta y alrededores, nos permite un respiro, acaso una carcajada que nos permita distendernos, entre tantos días de nervios y adrenalina deportiva, durante la previa de los cuartos de final del próximo sábado contra Suiza en Atlanta, Estados Unidos.
Entonces aquí, lo prometido, respetando las frases, los puntos y las comas, a aquella nota titulada, nada menos: «Nos parecemos bastante.. Uno es la nueva estrella del fútbol y al otro le gusta estrellar rivales» (firmado: Messi & Eber).
«EN EL ESTUDIO ERA UN DESASTRE, IBA PARA ATRÁS, ASÍ QUE ME CONCENTRÉ EN LO QUE MEJOR ME SALÍA: JUGAR AL FÚTBOL»

-Tres, dos, uno. Sic sic sic. Nota con Pulga, grabando… -arranca Ludueña
-¿Entonces me vas a entrevistar vos? -consulta Lionel.
–Seguro. Tengo experiencia. A mí ya me han hecho un reportaje. Aunque lamentablemente el periodista, sin querer, grabó un tema de ABBA arriba de la cinta, la borró y nunca salió publicado. ¿Cuántas notas llevás vos?
–Ni idea. Varias. Igual, me gusta más jugar al fútbol que hablar de mi vida.
–Hmmm, lo contrario que a mí, lógico. Arranquemos pronto. ¿Qué creés que nos une además del fútbol y nuestra condición de rosarinos?
–Siento en lo personal que además del amor por la ciudad a la que pertenecemos, hoy existe una amistad y una admiración mutuas. Aparte…
–… Aparte, nos parecemos bastante.

–¿Parecernos?
–Parecernos. Uno es la nueva estrella del fútbol, y el otro…
–Al otro le gusta estrellar rivales.
–Me mataste el remate -los dos lanzan una carcajada.
–Perdón. Quería decir, aparte de que ambos elegimos la misma profesión, claro.
–Bueno, yo, consciente de que con la pelota no iba a ganar demasiada plata, por las dudas apunté a opciones alternativas. Amén que de chico deseaba ser astronauta, aprendí nociones básicas de soldadura autógena y soy medio oficial tornero. ¿Vos, de pibe, llegaste a pensar en una carrera distinta a la actual, Lionel?
–Ninguna carrera. Ya de chiquito la pelota era mi juguete preferido. En el estudio era un desastre, iba para atrás, así que me concentré en lo que mejor me salía: jugar al fútbol.

–Jamás olvidaré cuando me llamó Bilardo… para pedirme que le corriera el auto, porque tapaba la salida del de él. ¿Qué sentiste vos el día en que te telefoneó Pekerman para que te sumaras al Seleccionado?
–Alegría, gran alegría, porque se venía especulando un montón respecto a si quedaba en la lista de los 23 o no para el Mundial 2026. ¿Qué futbolista no quiere jugar un Mundial? José me hizo debutar con apenas 18 años, algo poco común, y me regaló un momento imborrable que siempre le agradeceré. ¡No sabés lo motivado que me encontraba! Y ya está. Listo. Punto aparte. Con (Alfio) Basile empieza otra etapa. Debemos pensar en positivo y arrancar de cero.
–Recuerdo lo que lloré aquella tarde que quedé afuera de la Copa del Mundo Argentina 78. Había comprado una entrada trucha para Austria-Suecia, en cancha de Vélez, y la cana me retuvo a la entrada de Juan B. Justo. ¿Te cayeron lágrimas luego de que Argentina perdiera con Alemania, el local, en el Mundial de hace un mes?
–Claro. Yo lloré muchísimo, porque no imaginé que iban a eliminarnos. Pensaba que hasta la final no parábamos. Un golpe fuerte. Te juro, toda la familia sufrió duro mi enorme tristeza.
«ES UNA LOCURA QUE SE ME COMPARE CON MARADONA, MI ÍDOLO, PERO QUE TE COMPAREN CON TU ÍDOLO NO PUEDE RESULTAR FEO»

Y continuaba el reportaje de santafesino a santafesino en el Resort de Campo y Polo de Open Door, a 70 kilómetros de la Capital Federal, donde una marca había reunido a los sesenta ganadores de su promoción denominada Gol en contra «para que aprendieran lo mejor (de parte de Lionel) y lo peor (con la ayuda de Eber)» sobre esa pasión llamada fútbol.
“No sabemos qué saldrá de semejante mezcla”, coincidieron ambos protagonistas antes de presentarse ante tales vencedores, los que terminarían disfrutando de un encuentro cargado de admiración y, claro, risas al por mayor. Entretanto, así continuaba la charla de GENTE, con Ludueña preguntando y Messi respondiendo:
–En mi época de mayor suceso abrí un negocio de pilchas Diporto, cuya entrada de dinero me permitió saltar del Valiant al Dodge Polara. ¿Qué pasa por tu cabeza cuando descubrís gigantografías tuyas en las ciudades, fotos en las revistas y en los diarios, tu imagen promocionando productos en la tele. ¿Te divierte o te parece exagerado que se te considere un ídolo?
–La verdad, es lindo que la gente te quiera. Sin embargo, entiendo que todavía no hice nada tan groso como para que se hable tanto sobre mí.
–De joven, cuando me comparaban con el defensor central Van Tuyne, por el bigote y la melena rubios, se me llenaba el pecho… Aunque no tanto como cuando partí a aquel 7 que se me iba derecho al gol, en un regional de la Zona Oeste. ¿Te emociona la comparación con Maradona o te presiona demasiado?
–Es una locura. Diego hay y habrá uno solo. Pero también me pone feliz que se comente semejante cosa. Que alguien te compare con tu ídolo no puede resultar feo.

–Los medios me han inventado varios romances a lo largo de mi vida de deportista. Entre ellos, con Constanza Maral, Coni Vera y Elena Sedova. Quizá sobresalió el de Silvia Peyrou, que en realidad lo inventé yo porque la colorada me gustaba. A vos, he leído, te han aparecido numerosas supuestas “novias autodeclaradas” en los últimos tiempos. ¿Andás en pareja o, como yo en las viejas épocas, huyéndole a las que pretenden fama gratis?
–Recién me consultó lo mismo Sergio Gendler, de TN Deportivo. ¿Me quieren ver de novio? Estoy solo. Mi cabeza hoy sólo piensa en el fútbol. Te lo afirmo.
–Sorprendéte. Una vez marqué a Pelé, en Brasil. Momento inolvidable. Lo marqué con un fibrón en la cara mientras intentaba pedirle un autógrafo. ¿Cuál fue el jugador que mejor te marcó?
–No sabría nombrarte uno en concreto, si bien hubo partidos en los que no agarré una, en los que no me dejaron mover. Sí, me llamó la atención jugar, por ejemplo, contra Thierry Henry, del Arsenal inglés, o contra los cracks del Chelsea. Impresiona compartir el césped con semejantes talentos.
–Durante mi trayectoria he hecho innumerables réplicas de mi camiseta número 4, para intercambiarlas por las casacas oficiales de los rivales, sin que se apiolaran… ¿Vos coleccionás cosas? ¿Cultivás hobbies? ¿Qué hacés cuando no jugás al fútbol?
–Estoy con mi familia, mis amigos. Mucha vagancia. Semanas atrás viajé a Bariloche y conocí la nieve. El resto, descanso en casa. Comí cantidades de milanesa a la napolitana de mamá. Necesitaba desconectarme. Escuché cumbia, a Sergio Torres. Puse poca internet y poquísima televisión. Tras la despedida de Munich, viajé a España y dejé de mirar partidos. Hasta la final de la Copa del Mundo me perdí. Fue raro. Aquellos equipos que mejor anduvimos nos quedamos en el camino temprano.

–Ciertos clubes me obligaban a asegurar mis piernas contra terceros, atentos a que rompía cada hueso y cada extremidad que se me cruzaban. ¿Aseguraste tu zurda? ¿En serio no te autorizan a practicar deportes riesgosos?
–Suelo cuidarme lo lógico. Si me llegara a suceder algo bravo, responde el club. Pero no tengo nada asegurado.
–Intuyo, en lo personal, que lo que tenés asegurado es un gran futuro. Pero vos sos el entrevistado… En mi carrera pasé por 10 instituciones, jugué 11 partidos en Primera y tuve 20 amarillas y 37 rojas, mi mayor orgullo. ¿Cuál sería el mayor orgullo de tu vida? ¿Ganar un Mundial o poder retirarte a los 40, como yo?
–Epa, no sé. En lo único que pienso es en el Barcelona. Estoy ansioso por entrar a la cancha. Antes del Mundial una lesión me paró dos; en Alemania jugué poco y después tuve un mes de vacaciones. Quiero volver a practicar y a competir. Y en un futuro, jugar en el fútbol argentino. Ahora no me importa a qué edad me retiraré.
–Eso porque no te tocó jugar en mi época.
–¿Tu época? ¿Y qué hubiese pasado si jugaba en tu época?
–Yo ya te hubiese retirado -cierran juntos con una gran carcajada compartida.
Producción: Leo Ibáñez
Fotos: Archivo Grupo Atlántida (archivo@atlantida.com.ar)
Cobertura de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)
Agradecemos a Gastón Sandler
Mirá También

La promesa a la Virgen de San Nicolás y el costado más espiritual del mejor futbolista del mundo: «¿Por qué creo que Dios me eligió para ser Leo Messi?»
Mirá También

Messi intratable en el Mundial 2026: todos sus récords y ¿por qué debería sumar más de los 19 goles que le asignan?
Mirá También

El «récord fantasma» de Messi en el Mundial 2026: ¿Cuál es la controvertida regla de la FIFA que no le permite estar tres goles por encima del resto?
Mirá También


