Santos encontró el empate parcial ante San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro gracias a una maniobra ofensiva de jerarquía pura, construida entre tres futbolistas de talento premium.
A los 33 minutos del primer tiempo, el equipo brasileño armó una combinación tan precisa como lujosa para marcar el 1-1.
Todo comenzó con Neymar, la gran atracción de la noche en Buenos Aires, que aceleró por el sector izquierdo, tocó para Benjamín Rollheiser, que en lugar de controlar o rematar eligió una solución inesperada: un taco sutil, casi imposible, para dejarle la pelota servida a Gbriel Barbosa, quién culminó la jugada con una definición exquisita.
